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Columna joven. Los ojos de la belleza

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Por María Camila Martínez

Auxiliar Academia Olímpica Colombiana

Si hay algo por lo que vale la pena vivir es por contemplar la belleza: Platón

Al ser la belleza un concepto completamente subjetivo es necesario comprender y tratar de definirla con exactitud de manera más universal, y aunque muchas civilizaciones, desde las mas antiguas hasta las contemporáneas han intentado dar una respuesta a esta incógnita, hoy no existe una definición exacta. 

Desde la época grecorromana, la escolástica en la Edad Media y El Renacimiento no ha sido posible encontrar un concepto en el que converjan todas las opiniones. Siempre existirá algo que diferencie una de la otra, a tal punto que en la actualidad se ha limitado al físico y a un cumplimiento de estereotipos que muchas veces ni siquiera son propios, si no que, por el contario, son el reflejo de una influencia social.

La Real Academia de la Lengua Española define la belleza como “la cualidad de bello, una persona o cosa notable por su hermosura” (Asale & RAE, 2020).

Puede entonces sobre entenderse que algo bello deleita nuestros ojos y nos da una sensación de agrado y complacencia, pero entenderlo así requiere de los seis sentidos ´´No se entendería el mundo sin la belleza de un corazón noble desnudo´´( Juan Colón Castillo, 2020)-

Para Platón, este concepto tenía una relación directa con la psique, los sistemas políticos, la ética o la virtud del ser, es decir, que este término realmente reside en la contemplación de uno mismo desde el autoconocimiento y del otro, reconociéndolo como  un ser complejo, que hace parte de un entorno social. 

Alexander Goittlieb Baumgarden, filósofo alemán, quien fue el primero en emplear el termino como disciplina independiente basado en la influencia platónica, define entonces este concepto como percepción sensible. Esta refleja directamente la belleza divina que viene de un ser superior, en el alma, la solidaridad y la esencia del ser. 

Es aquí en donde los valores Olímpicos son la dirección y purificación del alma, la única forma en la que el actuar cotidiano se vuelve un estilo de vida, que construye, tanto para uno mismo, como para los pares. 

Aunque no sea posible definir la belleza como un concepto textual o académico, cada persona reconocerá algo bello desde sus creencias o experiencias vividas y aunque muy pocas veces esto coincida con lo que el otro piense, cada uno disfrutará y será pleno dentro de ese sentimiento que se produce al ver y sentir lo que para cada cual es bello. 

Aquí lo importante es reconocer la belleza no con el sentido de la vista, sino con los ojos del alma, valorando las virtudes que cada ser humano posee, aceptando la diferencia y desde el respeto, entendiendo al otro a partir de la belleza de su propio ser. 

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