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Columna joven. La victoria es competir

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“El deportista no se da cuenta que el verdadero tesoro del deporte reside en la derrota”: José Ortega Ramírez.

Foto: BBC.

Por María Camila Martínez

Voluntaria Academia Olímpica Colombiana

En la cotidianidad deportiva y de la vida en general, el término “ganar” ha generado variedad de sentimientos, de pasión excesiva a la victoria, del orgullo y la felicidad que trae consigo un triunfo. En el momento en el que un deportista levanta el trofeo o la medalla, sube al podio, cierra sus ojos y escucha cómo se le aplaude y se enaltecen sus virtudes deportivas, hace un alto en el camino y  recuerda aquellos momentos en los que no se veía cerca esa victoria. Allí se derramaron lágrimas, sudor y la motivación no era suficiente, pues el agotamiento físico o mental ya lo habían superado, pero justo en ese instante la disciplina lo ayudói a levantarse y poner la frente en alto para seguir entrenando, sacando fuerzas de donde no las había, esa misma disciplina que ahora, con un buen resultado forjará su destino. 

Al pensar un poco mas recuerda todas aquellas competencias que no ganó, aquellas en las que existió alguna desconcentración que lo alejo de la meta, en las que el rival estaba mejor preparado o en las que, simplemente, lo planeado en los entrenamientos cambió completamente en una situación de competencia real. Cual fuere el motivo, esta derrota lo hizo sentirse pequeño, probablemente lo llevo a replantear sus sueños y a dudar si lo que estaba haciendo era su destino, tal vez pensó en renunciar y decir ¡no más!, no puedo o, simplemente, no quiero. Ese sin sabor de la temida derrota, el miedo a no mostrar lo que verdaderamente es y para lo que se ha preparado, esa ira al cuestionar ¿qué fue lo que salió mal? … esos sentimientos son los que el deportista debe abrazar con fervor, pues en ellos se forja el verdadero competidor, en ellos se conoce si es más grande la voluntad de hacer un sueño realidad o la derrota la que domina la mente, pues cuando el competidor ve que está en desventaja o perdiendo una competencia y sabe que, aunque ha dado todo de si, reconoce su condición de humildad, ante una situación que no puede controlar y que debe afrontar.

“Ganar alimenta y potencia el ego, perder lo calma y lo doma”, dice Ortega Ramírez. En la escuela de la vida y en las competencias deportivas, cada persona encontrará retos, algunos más difíciles que otros; algunos que se podrán solucionar de forma instantánea; otros que, por el contrario, tomarán un poco más de tiempo; unos causarán afectaciones emocionales, y otros casi que pasarán por alto… ¿En qué momento te encuentras tú?, ¿abrazaste ya la derrota, para impulsarte hacia un nuevo comienzo que te lleve a la victoria, sin dejar de lado la humildad y las virtudes para un aprendizaje constante?

Ganar y perder son procesos constantes que se darán a lo largo de la vida cotidiana y deportiva. Depende de cada ser humano obtener de estas situaciones un aprendizaje, que le permita hacerse más fuerte y resiliente, en el momento en que vea el triunfo desde la parte alta del podio, o la derrota, bajo el podio. 

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