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Columna joven. Dualismo Ontológico en el Olimpismo

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El mundo inteligible, ideal, perfecto y eterno, en el que no existe la degeneración ni la corrupción, está percibido por la razón. En concepto, por las facultades superiores del pensamiento (Dianoia) y la inteligencia (Noesis), este mundo representa la autentica realidad, y no el otro. 

Cuadro de la Alegoría de la Caverna, de Platón. Foto: Didactalia.

Por María Camila Martínez

Auxiliar Academia Olímpica Colombiana

Al hablar de Olimpismo y sus valores, de cómo estos se convierten en una filosofía de vida, es posible encontrarnos con atletas, seguidores del deporte, entrenadores y académicos del área, que se apropian de este pensamiento, de tal forma que rigen su vida a partir de las enseñanzas que el Movimiento Olímpico trae consigo; hacen de la amistad el pilar fundamental de sus relaciones sociales; ayudan al otro para que exista una victoria siempre conjunta; respetan a sus pares, y los reconocen como seres íntegros, que así como él, trabajan y  se esfuerzan por alcanzar sus metas. Se esfuerza por alcanzar la excelencia en todo lo que hace, lo cual no significa que no abra espacio a la crítica constructiva o mejora paulatina, sino que, por el contrario, realiza cada uno de sus retos con amor y vocación. 

Sin embargo, así como existe esta entrega al Movimiento Olímpico y el buen actuar para con la sociedad y consigo mismo, existen algunos que por el contrario buscan hacer sabotajes a los valores instituidos por los antiguos griegos, al promover prácticas que no son de aplaudir y percibir la victoria como una meta que debe ser alcanzada por encima de cualquier situación, incluso la integridad humana. 

Platón, filósofo griego, discípulo de Sócrates, maestro de Aristóteles y fundador de la escuela filosófica de la Academia de Atenas, utiliza por primera vez el dualismo ontológico, en el que describe la realidad sin influencias desde la percepción humana y la divide en dos niveles:

En el mundo sensible, descrito como aquella realidad material, corpórea e imperfecta, percibida por los sentidos, los objetos son copias imperfectas de sus modelos, las ideas, y de él no puede existir auténtico conocimiento, solo opinión.

El mundo inteligible, ideal, perfecto y eterno, en el que no existe la degeneración ni la corrupción, está percibido por la razón. En concepto, por las facultades superiores del pensamiento (Dianoia) y la inteligencia (Noesis), este mundo representa la autentica realidad, y no el otro. 

Platón.

En esta descripción platónica se presentan dos mundos de naturaleza diferente. Uno de ellos es completamente carnal, lo dirige el sentimiento, el impulso, la percepción; en el otro se refleja un estilo de razón , sabiduría e inteligencia, en el que los impulsos humanos son analizados y extraídos de una realidad,  pues el ser humano tiene la capacidad intelectual de conocer las ideas y seleccionar entre ellas la mas excelsa: la idea del bien. 

Es en este punto, en el cual vale la pena preguntarse: ¿es el olimpismo una herramienta para desenvolver la realidad en el mundo inteligible, y de ser así, ¿cómo evitar que aquellos que aún se encuentran en el mundo sensible repercutan en el Movimiento Olímpico? 

La mejor forma para responder esta pregunta será rememorando Alegoría de la Caverna, del mismo Platón, que “empieza hablando sobre unos hombres que permanecen encadenados a las profundidades de una caverna desde su nacimiento, sin haber podido salir de ella nunca y, de hecho, sin la capacidad de poder mirar hacia atrás, para entender cuál es el origen de esas cadenas. Así pues, permanecen siempre mirando a una de las paredes de la caverna, con las cadenas aferrándolos desde atrás. Detrás de ellos hay una hoguera que ilumina un poco la zona; entre ella y los encadenados hay un muro, y entre este y la hoguera hay otros hombres que llevan con ellos objetos que sobresalen por encima del muro, de manera que su sombra es proyectada sobre la pared que están contemplando los hombres encadenados. De este modo ven la silueta de árboles, animales y montañas, y lo lejos, personas que vienen y van, así que las formas la vida y su realidad son sombras. 

“Al ser sacado un prisionero al mundo real queda ciego temporalmente, pues nunca había visto la luz. Al recuperar la vista descubre un mundo profundo, real y con dimensiones, situación que lo deja perplejo. Con emoción entra de nuevo a la caverna a contar la realidad a sus compañeros prisioneros, y estos creen que perdió por completo la cabeza’’. (Adrián Triglia, 2016)

Esta historia es una alegoría de la vida de aquellos que buscan y encuentran la verdad y de otros a quienes no les interesa descubrirla. El Movimiento Olímpico es el exterior, la luz y el conocimiento, que pretende que cada uno cree desde la inteligencia y educación su concepto y aplicación de valores Olímpicos, eliminando la idea de alcanzar la meta a través de la deshonestidad y abandonando la opción de llegar alto haciendo daño al otro. Es de vital importancia que  la moral y la virtud estén por encima de los placeres, incluso el de la victoria, dejando de lado la corrupción del ser y ayudando a descubrir la verdad, fundamentada en los valores Olímpicos, a aquellos que aun no han salido de la caverna . 

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