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Bodas de oro IV. Las herencias de Cali 1971

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Este fue el legado que les dejaron a  Cali y a Colombia, los VI Juegos Panamericanos, celebrados del 30 de julio al 13 de agosto de 1971, es decir hace 50 años.

  1. Construcción y remodelación de la Unidad Deportiva San Fernando. Comprendió el Gimnasio Evangelista Mora, ahora para 5.250 espectadores y todas las dotaciones modernas, sede de las eliminatorias del baloncesto y las finales del voleibol; las antiguas piscinas, que fueron remodeladas y quedaron con capacidad para 2.300 aficionados, en donde se realizaron las pruebas de natación y saltos de trampolín y plataforma; el estadio Pascual Guerrero, remodelado y ampliado para un aforo de 60.000 espectadores, sede del fútbol y de la Prueba de las Naciones de equitación; la construcción de la Casa del Deporte, de tres plantas, destinada a la Junta de Deportes del Valle, y el Parque Panamericano.
  • La Unidad José de Jesús Clark Flórez, en el antiguo hipódromo, en donde fueron construidas las piscinas olímpicas para las pruebas de natación, clavados y waterpolo; el estadio de béisbol, para 5.500 aficionados, y un segundo diamante, en la Base Aérea Marco Fidel Suárez; dos campos de hockey, para 2.000 espectadores; canchas populares para entrenamientos de fútbol, voleibol, béisbol y atletismo, y un gimnasio auxiliar para eliminatorias de voleibol y lucha.
  • La Unidad Deportiva Alberto Galindo, con el Gimnasio Auditorio del Pueblo, para 20.000 espectadores, sede de baloncesto y gimnasia, una de las obras cumbre de los juegos, y el velódromo, con capacidad para 6.000 aficionados, sede del ciclismo de pista.
  • Plaza de Toros Cañaveralejo (adecuaciones), con una capacidad para 18.000 aficionados, en donde se realizaron las competencias de boxeo.
  • Villa Olímpica, en el campus de la Universidad del Valle, destinada al alojamiento de los deportistas, luego utilizada por la comunidad estudiantil del alma mater.
  • Construcción de las instalaciones en la represa del Lago Calima, sede de remo; en el polígono de tiro del Batallón Pichincha; el gimnasio de levantamiento de pesas, en el Colegio Pío XII; la adecuación del campo ecuestre, en el Club Campestre de Cali, y dedes alternas de fútbol en Palmira, Buga, Tuluá y Cartago.
  • Una nueva mentalidad. La ciudad cambió de manera radical. En materia de vías fue prolongada la Avenida Colombia, entre la salida al mar y el obelisco, lo que le dio una nueva entrada a la ciudad y descongestionó el sur y el oeste; fue ampliada la calle quinta, de uno a cuatro carriles, para mejorar la comunicación de norte a sur y viceversa; ampliada la Avenida Roosvelt, para permitir darle acceso al sur de la ciudad; ubicadas 11.000 señales de tránsito; mejorados muchos andenes, y refaccionadas gran cantidad de fachadas. Fueron construidos tres centros de salud y la Unidad de Consulta Externa del Instituto de los Seguros Sociales en el Sur de Cali; una nueva estación de policía en el norte de la ciudad;  colectores de aguas lluvias e interceptores de aguas negras y una planta de bombeo de aguas sanitarias para los barrios populares; nuevas centrales de transportes y de Abastos; fue ampliada la planta del acueducto; iluminadas las principales vías, y adquiridas 12 barredoras mecánicas, destinadas al aseo vial de la ciudad.
  • Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, que remplazó al viejo Calipuerto. La construcción fue propuesta e impulsada por el abogado y periodista Alfonso Bonilla Aragón, Bonar, desde El Relator, diario fundado por la familia Zadwasky, en 1915 y cambiado en 1958 por Occidente. Durante muchos años, Bonar insistió en la necesidad de cambiar el viejo Calipuerto, por uno de categoría internacional. Y los Juegos Panamericanos fueron la ocasión para alcanzar esa meta.
  • La Escuela Nacional del Deporte, hoy convertida en institución universitaria especializada en la formación de técnicos en todos los deportes. Su sede funciona desde entonces en un costado del viejo Templete Eucarístico, en el sector que antes ocupó el Hipódromo de Cali, con modernas instalaciones, adecuadas para la formación de especialistas.
  1. Hotel Intercontinental, construido para los Juegos, el primero de categoría internacional de la ciudad, con 250 habitaciones.
  1. Sentido de pertenencia. Pero la más importante obra fue sembrada en la mente de los caleños y vallecaucanos: el sentido de pertenencia, que trajo consigo nuevas actitudes, para una mejor convivencia ciudadana. Por ejemplo, se infundió la necesidad de hacer cola para abordar los buses de servicio público, en contra del desorden anterior y de la formación de peligrosos racimos humanos en las puertas de los vehículos. Gracias a campañas adelantadas en los medios de comunicación, los caleños ejercitaron un espíritu cívico que se reflejaba en actividades como el buen trato al turista, el formal comportamiento en lugares públicos y en los escenarios deportivos y una vocación por la limpieza en las calles. Todo ello le permitió a Cali adquirir un liderazgo internacional por Colombia, que le valió la organización de eventos mundiales en natación y en baloncesto, en los años siguientes. Una de las grandes características que adquirió el público caleño fue el respeto y la cordialidad por los deportistas rivales en eventos deportivos, como el fútbol. Fue común en los primeros años posteriores a Cali 71, que cuando se escuchaba el Himno Nacional de Colombia, el público lo cantara a todo pulmón, y cuando sonaba el del país visitante, los asistentes al escenario sacaran y agitaran pañuelos blancos. Esta práctica, única en el mundo, fue copiada por otras ciudades del país, en especial, por Bogotá.
  1. Lección de capacidad. Finalmente a Colombia le dejaron los VI Juegos Panamericanos, una lección de capacidad directiva, ambición y necesidad de modernización de las viejas instituciones deportivas que regían el deporte y la presencia del Estado.
  1. La creación de Coldeportes, hoy Ministerio del Deporte, dotó al país de un organismo más eficiente que la Comisión Nacional de Educación Física creada en 1925, para acompañar al Comité Olímpico Colombiano y al Deporte Asociado en sus futuras actividades organizativas y competitivas.

Epílogo: a partir de Cali 71, el deporte colombiano empezó a evolucionar, aunque con algunas dificultades propias de la ausencia de los recursos suficientes para responder a las necesidades del país, en materia deportiva. Los Juegos Panamericanos dividieron al país en dos: antes de Cali 1971 y después de Cali 1971.

Fin de la serie.

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