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Bodas de Oro II. Los Juegos se convierten en una causa nacional

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Una vez adjudicada la sede, la dirigencia deportiva colombiana se encontró ante un panorama poco claro. Sin embargo, las fuerzas vivas del país se unieron y lograron las condiciones necesarias para tamaña responsabilidad.

Carlos Lleras Restrepo, Presidente de la República, de 1966 a 1970.

Por Alberto Galvis Ramírez

Director de la Revista Olímpica y Secretario de la Academia Olímpica Colombiana.

Los Quintos Juegos Panamericanos celebrados en Winnipeg, Canadá, en 1967, dejaron el sabor agridulce de la derrota deportiva y la victoria diplomática.

Sin embargo, la primera tuvo un atenuante, que fue precisamente el valor agregado de la segunda: la corta experiencia deportiva de Colombia. Mientras las medallas obtenidas en Norteamérica eran el reflejo de la tradición deportiva colombiana, la adjudicación de la sede de los VI Juegos Panamericanos para Cali, en 1971, era una victoria muy superior a esa misma historia.

Finalmente, los dos balances sólo abrían un interrogante alrededor de las posibilidades deportivas y de las capacidades organizativas, que tendría que ser resuelto en los próximos cuatro años, porque en ninguno de los dos aspectos había garantía de éxito en la justa del 71.

¿Cuál era el panorama del deporte colombiano y del país, cuatro años antes de los VI Juegos Panamericanos?

En lo deportivo, la referencia eran los resultados de los V Juegos, cumplidos en Winnipeg, Canadá, entre julio y agosto de 1967. Y en ellos Colombia ocupó el octavo lugar, detrás de Estados Unidos, Canadá, Cuba, México, Argentina, Brasil y Venezuela, y delante de Trinidad, Chile, Puerto Rico, Uruguay, Panamá, Perú, Ecuador, Bermudas, Jamaica, Guyana y Antillas Holandesas, los otros países que lograron medallas. Y más abajo, las naciones, que pasaron el blanco.

Satisfacción en atletismo y natación

Carlos Ávila, técnico de atletismo, dijo al regreso a Cali que lo importante era aprender, objetivo que se logra cuando se va en plan de estudio a certámenes como el de Winnipeg. Para Ávila, el desempeño del atletismo fue muy bueno, por la medalla de plata de Agustín Calle en la maratón; los tiempos de Pedro Grajales, en las pruebas de velocidad, el cuarto puesto de Flor Umaña, en jabalina y la medalla de bronce en la posta larga…”Ganar esas satisfacciones en un deporte que poco o nada ha recibido como estímulo es mucho. Yo no entiendo a los críticos cuando dicen lo contrario, sin considerar factores como las marcas”, dijo.

El técnico de natación, Javier Gómez, y el asesor estadounidense Hans Gordon, también expresaron su complacencia por el resultado de este deporte, que conquistó tres medallas. Esto dijo Gordon: “Esta es la vez que más satisfecho estoy, porque se ha manifestado un gran progreso. Los títulos interesan. Nosotros ganamos tres medallas en natación, y más allá de esos triunfos están las marcas que impusimos. El progreso ha sido regulado, excepcionalmente bueno”.

Finalmente quedó la sensación que el balance de Colombia en Winnipeg no fue malo, pero esta vez se compitió en tierras lejanas. Frente al compromiso de 1971, esos resultados deberían ser superiores, porque nuestro país sería la sede.

El incierto panorama de la organización

El segundo análisis después de conseguida la sede de los VI Juegos Panamericanos era aún más preocupante. Al regreso de Winnipeg, la dirigencia deportiva colombiana se encontraba ante un panorama poco claro, porque, de improviso, Colombia debía organizar en sólo cuatro años, el segundo certamen múltiple del olimpismo mundial, sin experiencia ni escenarios, aunque en una ciudad aventajada en materia deportiva, como era Cali, con dirigentes también adelantados a su tiempo.

Humberto Chica Pinzón, integrante de la delegación colombiana que obtuvo la sede en Winnipeg, opinó sobre la ruta que debía tomar el deporte nacional frente a Cali 71, porque esta era una oportunidad inmensa para dar lugar a una reestructuración general del deporte colombiano, pero con la colaboración integral del gobierno. Según Chica, el compromiso de organizar unos Juegos Panamericanos no es sólo de Cali, sino de todo el país.

El presidente del Comité Olímpico Colombiano, Mario García y García,  al regreso al país advirtió sobre la incipiente y a la vez anárquica organización deportiva en Colombia; la escasez de escenarios grandes, medianos y pequeños; la ausencia de conocimientos técnicos para orientar la preparación de nuestros deportistas, y la carencia de recursos para invertir en todo lo que se requiera frente a ese gran compromiso de 1971.

Movimiento nacional a favor de Cali 71

Por fortuna, la organización de los VI Juegos Panamericanos de Cali, programados entre julio y agosto de 1971, dio lugar a un movimiento nacional liderado por las dirigencias política y deportiva vallecaucana; por las autoridades del deporte nacional, con el COC a la cabeza, y por el gobierno, bajo la autoridad del presidente, Lleras Restrepo.

En ese momento, la organización de los panamericanos había establecido un presupuesto en 157 millones de pesos, que se invertirían en obras deportivas, preparación de los deportistas, realización de los juegos, pago de entrenadores para deportistas del Valle, implementos deportivos, gastos médicos, imprevistos y otros.

Los recursos fueron conseguidos por diversos frentes nacionales y regionales. En el Congreso fue aprobada, en menos de un mes, la Ley de auxilios nacionales, que proporcionaría a los juegos 30 millones de pesos anuales. El Concejo Municipal de Cali destinó diez millones de pesos, y la asamblea, 20. Se establecieron impuestos al degüello, que produciría cuatro millones de pesos; a los cigarrillos nacionales y extranjeros, que dejaría diez millones de pesos; a los licores, que brindaría 50 millones de pesos; un sobreprecio a los espectáculos públicos, para cinco millones; al aguardiente que dejaría 1,5 millones, además de un aporte de tres millones de pesos, de las empresas del Valle del Cauca. De igual manera se calculaba que por concepto de taquillas durante los juegos se recibirían por lo menos diez millones de pesos.

El respaldo del Gobierno a Cali 1971

El gobierno nacional, del Presidente Carlos Lleras Restrepo, dio el aval a la aspiración de Cali de ser la sede de los VI Juegos Panamericanos de 1971. Este es el decreto que brindó el definitivo apoyo que tuvo la aspiración.

Decreto No. 274

(Febrero 14 de 1967)

Por el cual se confiere una autorización al Comité Olímpico Colombiano y al Alcalde de la ciudad de Santiago de Cali.

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA, en uso de sus facultades legales, y

CONSIDERANDO:

Que desde hace varios años, Colombia ha venido participando en los diferentes Juegos, Campeonatos y Torneos deportivos que se han celebrado a nivel regional, continental y mundial-

Que el Comité Olímpico Colombiano, obrando de conformidad con las reglas olímpicas y en representación del deporte aficionado, ha propuesto que la ciudad de Santiago de Cali sea designada como sede de los VI JUEGOS PANAMERICANOS, que tendrán lugar en 1971.

Que el Comité Olímpico Colombiano y el Alcalde Mayor de Santiago de Cali deberán dirigir al Presidente de la Organización Deportiva Panamericana, ODEPA, la solicitud del registro oficial de la candidatura de la citada ciudad para la sede de los VI JUEGOS PANAMERICANOS, a cuyo efecto se requiere la previa autorización del Gobierno Nacional.

Que aunque la ciudad de Santiago de Cali tiene campos deportivos apropiados para la mayor parte de los deportes incluidos en el programa de los Juegos Panamericanos será necesario construir algunos nuevos y ampliar varios de los existentes, con la colaboración de los gobiernos Nacional, Departamental del Valle y Municipal de Santiago de Cali, con el fin de obtener las mejores perspectivas posibles para las justas internacionales, a cuya sede aspira Colombia.;

Que las instituciones jurídicas colombianas y las tradiciones del país coinciden con el espíritu de libertad y de fraternidad que inspira a la Organización Deportiva Panamericana y con la generosa hospitalidad característica de la ciudad de Santiago de Cali.

DECRETA:

ARTÍCULO PRIMERO. Autorizase al Comité Olímpico Colombiano y al Alcalde Mayor de la ciudad de Santiago de Cali, para solicitar a la Organización Deportiva Panamericana, la sede de los Juegos Panamericanos de 1971, a favor de la mencionada ciudad, lo mismo que para realizar las gestiones que estime necesarias para el logro de ese propósito, de acuerdo con las autoridades nacionales, departamentales, municipales y deportivas pertinentes.

ARTÍCULO SEGUNDO. En el caso de que fuere obtenida la sede de los VI Juegos Panamericanos para Colombia y la ciudad de Santiago de Cali, se nombrará un Comité Organizador integrado por funcionarios públicos y dirigentes deportivos , el cual se encargará de la preparación y organización del torneo.

ARTÍCULO TERCERO. El Comité Organizador de que trata el artículo anterior de este Decreto, elaborará un plan  de obras y tareas que someterá a la aprobación del Gobierno Nacional, en la debida oportunidad.

ARTÍCULO CUARTO. El Ministerio de Relaciones Exteriores tomará las medidas que sean necesarias para autorizar la entrada y facilitar la permanencia en el país, de todas las delegaciones deportivas, funcionarios y jueces, cuya participación  en los VI Juegos Panamericanos esté ajustada a los reglamentos de la Organización Deportiva Panamericana.

COMUNÍQUESE Y PUBLÍQUESE

Dado en Bogotá D.E. a febrero 14 de 1967.

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

(FDO) Carlos Lleras Restrepo.

El MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES ENCARGADO

FDO) Carlos Borda Mendoza

EL MINISTRO DE EDUCACIÓN ENVCARGADO

(FDO) Fabio Roldán Abadía.

Nace Coldeportes, agencia estatal para el deporte

Para acompañar la organización y, de paso brindar al deporte colombiano un apoyo estatal, el gobierno de Carlos Lleras Restrepo creó el 6 de noviembre de 1968, el Consejo Nacional de la Juventud y el Instituto Colombiano de la Juventud y el Deporte, entidad descentralizada, adscrita al Ministerio de Educación Nacional, hoy convertido en el Ministerio del Deporte.

El patrimonio de Coldeportes, una de las preocupaciones de todos, lo constituía el uno por ciento del presupuesto anual del Ministerio de Educación Nacional; las partidas que eran entregadas hasta ese momento a la sección de Educación Física del mismo ministerio, que sería suprimida; los dineros que el gobierno gire a entidades con los mismos fines, que serán canalizadas por Coldeportes; las rentas que logre por prestación de servicios, y los bienes que adquiera como persona jurídica.

Entre sus misiones se destacan dos, que favorecían a la organización de los VI Juegos Panamericanos de Cali: otorgar asistencia técnica y financiera, de acuerdo con los recursos económicos del Instituto, a entidades oficiales y privadas sin ánimo de lucro, para construcción y dotación de instalaciones deportivas, y coadyuvar a la financiación y organización de competencias nacionales e internacionales con sede en Colombia y a la participación oficial en torneos y campeonatos internacionales. 

Para reafirmar su compromiso con la organización de los VI Juegos Panamericanos, el presidente Lleras nombró como primer director general de Coldeportes al empresario vallecaucano Adolfo Carvajal, quien brindó un total apoyo a los juegos.

El país rodea a Cali

Finalmente, la financiación de Cali 71 fue compartida por los gobiernos nacionales de Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) y Misael Pastrana Borrero (1970-1974); los departamentales de los gobernadores del Valle Libardo Lozano Guerrero, Rodrigo Lloreda Caicedo y Marino Rengifo Salcedo; los municipales, de los alcaldes de Cali Luis Emilio Sardi, Marino Rengifo y Carlos Holguín Sardi, y por algunos impuestos.

“Durante las administraciones municipales de Luis Emilio Sardi y Marino Renjifo Salcedo se iniciaron los preparativos para adecuar la ciudad a las exigencias del evento panamericano. La alcaldía de Carlos Holguín Sardi fue definitiva. […] Con la dirección de Holguín Sardi, los organismos de la administración municipal (Emcali, Emsirva, Valorización, Planeación, Secretaría de Obras Públicas, Invicali, etc.) desplegaron todas sus potencialidades y energías para alcanzar el objetivo de una nueva Cali, pues en la década de los sesenta, que precedió a los Juegos, la ciudad había perdido la dinámica de los años cuarenta y cincuenta”4.

El Comité Organizador de los VI Juegos Panamericanos, bajo la tutela directa del Comité Olímpico Colombiano, estuvo presidido por los gobernadores del Valle, Libardo Lozano, del 2 de octubre de 1967, al 28 de septiembre de 1968; Rodrigo Lloreda Caicedo, del 11 de octubre de 1968, al 22 de agosto de 1970, y Marino Rengifo Salcedo, del 5 de septiembre de 1970, hasta la celebración del certamen.

Tres directores comandaron la tarea organizativa: Nicolás Ramos Gómez, del 10 de noviembre de 1967, al 9 de junio de 1969; Artemo Franco Mejía, del 9 al 30 de junio de 1969, y Jorge Herrera Barona, del 1º de julio de 1969, al 15 de febrero de 1972.

De igual manera, seis directores manejaron las áreas más importantes de la organización, así: Hernando Botero O’Byrne, división Administrativa; Nolasco Sierra, técnica; Oscar Zamorano, obras; Jaime Aparicio, técnica, y Eduardo Lozano, comercialización.

Jorge Herrera Barona, centro, con periodistas, antes de de Cali 1971.

El liderazgo de Jorge Herrera Barona

Durante los cuatro años que duró la preparación de los VI Juegos Panamericanos, un hombre brilló como una estela, que fue seguida por un equipo liderado por ex deportistas de alta competencia, hasta el logro del éxito total.

Su nombre: Jorge Herrera Barona, un deportista múltiple en sus épocas juveniles, como quiera que había sido atleta, basquetbolista, pesista, tenista y tenismesista.

Lo acompañaron en el trabajo de organización de los juegos, ex deportistas como Jaime Aparicio, uno de los más grandes atletas colombianos de todos los tiempos y primer campeón panamericano, en los 400 metros con vallas de los juegos pioneros celebrados en Buenos Aires, en 1951. Aparicio, arquitecto de profesión, estuvo al mando del departamento Técnico Deportivo.

Estos fueron los demás ex deportistas que acompañaron a Herrera Barona:

Jaime Carvajal Sinisterra, atletismo, pesas y tenis; Joaquín Lozada, tenis y ajedrez; Libardo Lozano, baloncesto; Alfonso Ocampo, baloncesto y waterpolo; Guillermo Quintero, baloncesto; Luis Emilio Sardi, cricket y golf; Humberto Zuluaga, fútbol y baloncesto; Alfonso Arango, tenis, tenis de mesa y golf; Germán Holguín, natación; Nolasco Sierra, baloncesto; Henry Eder, polo; Gabriel Velásquez, tenis, atletismo, pesas y golf; Hernando Botero, fútbol y voleibol; Artemo Franco, golf, y Fabio Montoya, baloncesto y ciclismo.

Además de los anteriores, cuatro directivos del Comité Olímpico Colombiano, Humberto Chica Pinzón, Marcos Arámbula Durán, Alberto Gómez Moreno y Cayetano Cañizares, fueron practicantes de disciplinas deportivas.

Continúa en la siguiente crónica, de esta misma edición.


4 VÁSQUEZ, Edgar, y ARROYO, Jairo, apartes del capítulo Factores Ocultos del Desarrollo: Reseña Histórica del Valle del Cauca, segunda Parte, Universidad del Valle.

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