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Humberto Chica Pinzón

Presidente del COC 1946-1947

Humberto Chica Pinzón fue un dirigente deportivo de todos sus tiempos y de todas sus horas, porque desde que tuvo uso de razón, su vida fue impactada de diferentes y positivas maneras, por la actividad física y la alta competencia.

Ejerció todos los papeles que sirven para nutrir de fortalezas la vida de cualquier ser humano: cuando era niño y vivía en el barrio La Candelaria, de Bogotá, conoció la pobreza y la exclusión, de un deporte sólo practicado por las clases aristocráticas bogotanas; como estudiante fue beneficiado por la apertura popular del deporte, desde los elegantes clubes sociales y exclusivos colegios capitalinos, hasta instituciones educativas para jóvenes pobres; estudió con muchas limitaciones y en la más importante universidad pública de Colombia, la Nacional, de Bogotá; se graduó como arquitecto, con todos los honores; llegó muy joven a la organización deportiva; alcanzó posiciones privilegiadas, como ser presidente de federaciones deportivas nacionales y dos veces presidente del Comité Olímpico Colombiano, en épocas bien distantes, y recibir un cúmulo de condecoraciones, que pocos dirigentes nacionales conservan en sus archivos, para orgullo de sus descendientes.

Nacido el 25 de julio de 1915, en Bogotá,  en el hogar de José Joaquín Chica y Aura María Pinzón, fue el mayor de tres hermanos, que completaron Zeinet y Sonia.

Los primeros años los vivió en el legendario barrio colonial de La Candelaria, en el centro de Bogotá, entre el amor familiar y las nostálgicas pinceladas criollas dibujadas en cada esquina y en cada espigado y elegante caballero de bastón y cubilete, que lo inspiraron a convertirse en un auténtico cachaco.

Era la época en la cual el deporte se practicaba en Bogotá, en exclusivas instituciones sociales, como el Polo Club, el Country Club, el América Sport Club y el Bogotá Tennis Club, y en colegios privados de la aristocracia, como el San Bartolomé la Merced y el Gimnasio Moderno, entre otros, que contaban con escenarios deportivos de calidad. Chica y sus vecinos, de escasos recursos, lo hacían en centros educativos destinados a las clases populares, sin grandes espacios para la recreación de sus alumnos, que debían acudir a lugares abiertos y gratuitos, como el Chorro de Padilla, que fue su primera cancha, en la cual se solazaba detrás de un viejo balón de cuero.

La primera institución educativa bogotana de inclinación popular que difundió los deportes entre sus estudiantes fue el Colegio León XIII, de los padres Salesianos, quienes formaban en las artes manuales, a jóvenes obreros, hijos de artesanos pobres. Y ahí estuvo internado el joven Humberto Chica Pinzón, para conocer el baloncesto y las revistas de gimnasia, que conformaban ese inicial y limitado cuadro de costumbres lúdicas, algo diferentes a las que se practicaban en aquellos lugares exclusivos, como el fútbol, el golf, el polo y el tenis.

El 7 de agosto de 1925, cuando tenía apenas diez años, escuchó en el patio del colegio al sacerdote alemán José Mosser, ya famoso educador y amante e impulsor del deporte, gritar a sus estudiantes: “¡Jóvenes gimnastas! Sois la patria en germen; en vosotros todos finca la sociedad su futura grandeza. Sois el embrión, el cerebro y brazos de la república, los prohombres de un porvenir halagador, los propulsores de un engrandecimiento nacional, los defensores del patrimonio que nos legaron en fecha memorable los creadores de nuestra libertad”1. Este rebelde grito pudo influir en su temperamento, porque cambió en su mente la idea que la mayoría de jóvenes educados en las instituciones populares de entonces estaban destinados a ser subalternos de los formados en los elegantes colegios de la aristocracia, pues, desde entonces, Humberto Chica Pinzón fue un líder en todas las actividades que desarrolló.

El deporte de sus años juveniles en los Salesianos fue el baloncesto, como practicante, pero el de más apego en la vida fue el atletismo, como dirigente

En 1935, Chica Pinzón se matriculó en la facultad de arquitectura de la Universidad Nacional, de Bogotá. Ingresaba en ese momento a los grandes escenarios de sus vidas profesional y deportiva.

En esa época, el deporte bogotano giraba alrededor del estadio de la Universidad Nacional, a donde iba el joven estudiante a practicar atletismo, bajo el mando de José Domingo El PerroSánchez, el instructor colombiano más reconocido de la época, uno de los pioneros de nuestro país en los Juegos Olímpicos de 1936, en Berlín.

Chica se graduó como arquitecto en 1940 y de inmediato fue contratado como profesor en la misma facultad de la Nacional. En 1946, con 31 años de edad, fue nombrado decano de la Facultad de Arquitectura y pasó a vivir en una de cuatro casas para docentes, construidas en la universidad, ubicadas sobre la calle 26, en el lugar que más tarde ocuparían el Banco Popular y el Departamento de Lenguas.

Su vida era feliz, pero en medio de la soledad de la casa y de su corazón. Entonces buscó llenar esos dos espacios vacíos, con la joven boyacense Cilia Beatriz Avella, con quien contrajo matrimonio en 1942, y la llevó a vivir a la residencia de la Nacional.

Humberto Chica Pinzón
  • Nacimiento
    25 de julio de 1915, Bogotá
  • Estudios
  • Deportes Practicados

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