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Enrique Gómez Hurtado

Presidente del COC 1952-1953

En Enrique Gómez Hurtado, presidente del Comité Olímpico Colombiano, de 1952 a 1953, se reunieron características que lo ligaban a la historia colombiana de ese momento. Encarnaba la herencia del poder político máximo, porque era hijo del Presidente de la República, el ingeniero y periodista Laureano Gómez Castro; representaba la influencia del periodismo, porque era el Jefe de Redacción del diario El Siglo, el más importante de Colombia, en la línea conservadora; pertenecía a la aristocracia nacional, en su más fina expresión, y seguía la doctrina política conservadora, aunque menos militante y radical que la de su padre, quien fue simpatizante de los dictadores Adolfo Hitler, de Alemania, y Francisco Franco, de España.

Laureano Eleuterio Gómez Castro, político durante más de 40 años, contrajo matrimonio con la dama bogotana María Hurtado, con quien tuvo a sus hijos, Cecilia, Álvaro, Rafael y Enrique, quien nació en Bogotá, el 10 de abril de 1927, y todos formaron parte de una de las familias más influyentes de la Colombia del siglo XX. 

Su educación fue exclusiva. Gracias a que su familia vivió en Europa, la primaria la cursó en instituciones de Bélgica y de Alemania. En 1933, la familia Gómez Hurtado regresó a Colombia, y Enrique fue matriculado en el más emblemático colegio privado capitalino, el San Bartolomé, en cuyas instalaciones se aficionó al tenis y a la hípica, deportes que tenían actividad por encima del común de otras disciplinas en Colombia, en el más alto círculo social.

Enrique Gómez Hurtado estudió derecho en la Universidad Javeriana, y cursó postgrados en economía, en la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, y Filosofía, en la Universidad de Barcelona, España.

Desde muy joven, su hermano Álvaro, se dedicó a la política, se convirtió en el más firme heredero de las banderas de su padre, fue varias veces candidato a la presidencia de la República y uno de los presidentes de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, que transformó la vida política de Colombia.

Enrique Gómez, presidente del COC

El 9 de abril de 1948 fue asesinado en el centro de Bogotá, el líder liberal Jorge Eliécer Gaitán. Se desató entonces una guerra entre liberales y conservadores, que produjo más de 300.000 muertos, durante varios años, especialmente en los campos colombianos.

Llegó 1949, y su padre, Laureano Gómez, en medio de un ambiente enrarecido y fuertes temores por sus posiciones antijudías, fascistas y racistas fue elegido presidente de la República; se posesionó el 7 de agosto de 1950, ante la Corte Suprema de Justicia, porque su antecesor, el también conservador Mariano Ospina Pérez había cerrado el Congreso de la República.

El 5 de noviembre de 1951, Laureano Gómez sufrió un infarto cardíaco y debió abandonar interinamente su cargo. En su lugar quedó el designado Roberto Urdaneta, quien mientras estuvo en el poder siguió las instrucciones del Presidente titular, que generaron el recrudecimiento de la violencia partidista entre los colombianos.

Como era apenas obvio, en medio en ese difícil panorama, el deporte no era una prioridad. Sin embargo, las pocas estructuras deportivas seguían funcionando, aunque sin los recursos suficientes. Comenzaba el año de 1952 y se acercaba la asamblea electiva del Comité Olímpico Colombiano, que escogería al sucesor de José Antonio Bonnet, y que tendría como su principal tarea, la de definir la presencia de Colombia en los Juegos Olímpicos de Helsinki y conseguir los dineros necesarios para hacer realidad ese viaje.

Durante la asamblea general del COC, celebrada en las instalaciones del Ministerio de Educación Nacional, los delegados de las asociaciones presentes decidieron postular al joven periodista y abogado de 26 años, Enrique Gómez Hurtado, en ese entonces, Jefe de Redacción del diario El Siglo, la contraparte de los diarios liberales El Tiempo El Espectador. Abrigaban todos la esperanza que su condición de hijo del Presidente de la República, Laureano Gómez, en ese momento retirado por enfermedad, pero claramente activo en las decisiones de su sucesor, Roberto Urdaneta, les permitiría conseguir los recursos necesarios para el viaje de la delegación nacional a los Juegos Olímpicos de Helsinki, Finlandia, en ese año.

Para Enrique Gómez Hurtado su elección no tenía que ver con su posición privilegiado como hijo del primer mandatario de los colombianos: “Fui elegido, aunque el mundo deportivo no era mi mundo, porque se consideró que tenía una posición neutral para el manejo del poco deporte que existía en Colombia y que, además, podía darle orden a una entidad dispersa y con muy pocas funciones” expresó, en una entrevista para el libro Colombia Olímpica I, 75 años de presencia deportiva en el mundo, ejemplar periodístico del Comité Olímpico Colombiano, COC, publicado en 2011, que exalta la historia de las participaciones de nuestro país en los certámenes del ciclo olímpico, hasta ese momento.

A pesar de las influencias del presidente del COC no fue posible conseguir los dineros para asistir a los Juegos Olímpico de Helsinki, por lo que Colombia no hizo presencia en este certamen. Lo anterior generó frustración en la sociedad deportiva, en especial por las ilusiones que despertaba el atleta Jaime Aparicio, quien el año anterior había ganado la medalla de oro de los 400 metros con vallas, en los I Juegos Panamericanos y por sus marcas tenía opción de estar en la final de esa prueba.

El 13 de junio de 1953, el presidente interino y su caudillo natural, el enfermo presidente en propiedad, Laureano Gómez, fueron depuestos por un golpe militar propinado por el Coronel Gustavo Rojas Pinilla, quien tenía la misión de acabar con la violencia generalizada que consumía al país.

De inmediato, la familia Gómez Hurtado, con el presidente del Comité Olímpico Colombiano, a bordo debió salir del país hacia España, desde donde el dirigente envió la carta de renunciar al COC. 

Durante el exilio, Enrique Gómez Hurtado se casó con la española María Ángela Martínez, con quien tuvo cuatro hijos: María Ángela, médico; Miguel, abogado y político; Rafael, economista, y Enrique, abogado.

Una vez restablecida la democracia, en 1957, los Gómez Hurtado volvieron al país y retomaron sus actividades habituales. Enrique regresó al diario El Siglo y a la dirección de su empresa Italgraf, y, además, asumió la decanatura de Economía de la Universidad Nacional.

En 1995 fue asesinado su hermano Álvaro, varias veces candidato a la Presidencia de la República, por el partido conservador. Entonces, Enrique Gómez Hurtado sucedió a su hermano y en 1998 fue elegido Senador, cargo en el cual se mantuvo hasta el año 2007, cuando decidió poner fin a su corta vida pública.

Desde entonces, Enrique Gómez Hurtado manejó su propia oficina en Bogotá, en una residencia aledaña a la sede Académica del COC, en Teusaquillo, mientras se desempeñaba como conferencista y asesor del Partido Conservador.

En 2011 publicó el libro titulado ¿Por qué lo mataron?, en el cual reconstruye el ambiente político que se vivía en Colombia en los momentos del crimen de su hermano Álvaro.

Enrique Gómez Hurtado murió en Cartagena, el 13 de julio del año 2019, a los 93 años de edad.

Enrique Gómez Hurtado
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Ciro Solano Hurtado
Baltazar Medina
Andrés Botero Phillipsbourne
Jorge Herrera Barona
Fidel Mendoza Carrasquilla
Humberto Chica Pinzón
Mario García y García
Leopoldo Uribe San Román
Helbert Liebech
Coronel Guillermo Padilla Manrique
Carlos Castillo de la Parra
Enrique Gómez Hurtado
José Antonio Bonnet Schroeder
Leopoldo Uribe San Román
Humberto Chica Pinzón
Gregorio Obregón
Alberto Nariño Cheyne
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