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Bernardo Tobar, de nuevo en los Olímpicos

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Por Farid Barbosa

Periodista

Para Bernardo hijo serán sus primeros Juegos Olímpicos, en los que quiere plasmar todo ese aprendizaje que lo llevó a ser testigo de las hazañas “del viejo”, como llama cariñosamente a su padre. “Son mis primeros Juegos. Treinta años buscándolos y al fin llegaron” dice Bernardo Julián, mientras libera una sonrisa plena de satisfacción. “Estoy disparando desde 1993. Yo crecí en los polígonos junto con mi hermana, desde que nacimos, pegados a un polígono. Hasta el sol de hoy no hemos dejado de ir y de sentir el tiro como parte de nuestras vidas, y en ello, mi papá siempre ha sido mi entrenador”.

Bernardo Tobar padre y Bernardo Tobar hijo.

Bernardo Julián, empezó a competir cuando tenía 13 años. Las vivencias al lado de su progenitor le hacían soñar con participar en unos Olímpicos. “Yo quise siempre ser como mi viejo”, dice Bernardo, para destacar todas las enseñanzas de su padre. “Mi mejor amigo, siempre ha sido mi papá. Él me regalo de niño un maletincito con una pistola de juguete, con una especia de kit de competencia. Esos fueron mis juegos de niño, en los cuales amulaba estar en unos Juegos Olímpicos.

A sus 42 años, y con la clasificación asegurada para Tokio, se emociona destacando cada momento de su vida y emocionado le llegan recuerdos de esa trasegar con su padre en familia, que no deja de exteriorizar: “Se me vienen a la mente los Olímpicos de Barcelona 1992, aquel momento cuando el viejo venía de ser campeón del mundo en Moscú 1990. Recuerdo que había hecho record del mundo en 1989, por lo que fue declarado el mejor tirador de América en el 90. Después ganó tres copas del  mundo, entre el 90 y el 92, y en Seúl 88 logró un sexto lugar, para ubicarse a un punto de la medalla de bronce. Tampoco se me  olvida que fue abanderado de nuestro país, en Barcelona 92, en un momento en el que era muy difícil que un deportista colombiano se destacara en el exterior. Pero estuvo en la final en un nivel altísimo, luego de superar un sabotaje, en el que al final le dañaron las armas y disparando con un equipo que no era de él. Lo hizo bien, Quedó séptimo, con una gran marca. Para él fue una gran frustración, ya que quería una medalla, pero para nosotros como familia fue el orgullo más grande”

Pero si Bernardo hijo vive su momento más feliz, a Bernardo senior no le cabe la dicha en su cuerpo y proclama una cascada de opiniones, que valoran los años de trabajo en la búsqueda de este sueño en familia: “Estoy muy contento por la clasificación de Bernardo Julián a Tokio 2020. Recibo la noticia con una alegría grandísima, porque Bernardo Julián ha sido un deportista que la ha luchado mucho”. También habla del reconocimiento que su hijo le ha hecho a través de tantos años de trabajo y entrenamientos: “Estoy orgulloso de una cosa”, dice emocionado. “El ídolo de mi hijo soy yo. Eso a mí me enorgullece y me arruga el corazón”.

Para los Tobar, hablar del tiro deportivo es su verdadera pasión, más aún, cuando se logra una clasificación al evento deportivo más importante del mundo; “Su hermanita (Nathalia) está feliz de la vida”, manifiesta Bernardo senior.  Y agrega: “Yo sé que la mamá….., estaría…..” Bernardo, hace una larga pausa, se le cortan las palabras y no puede continuar con esta parte del diálogo. A su mente llegan los recientes hechos de la partida en un fatal accidente de su esposa, Gloria Prado, madre de Bernardo Julián, y que hoy desde el mundo celestial, estará acompañando a su hijo el próximo 24 de julio cuando se habrá la competencia de tiro deportivo, en el campo de tiro Asaka, en territorio japonés.  

La clasificación de Bernardo Julián a Tokio conllevó a un esfuerzo de cuatro años. Le agradece al Comité Olímpico Colombiano y a Indervalle. Pasaron cinco copas del mundo, los Juegos Panamericanos Lima 2019 y toda una agenda de eventos internacionales, en los que él destaca igualmente el esfuerzo de familia, para lograr su clasificación.

Al final del cuatrienio se hace una evaluación para asignar los cupos que quedan para adjudicar las cuotas mínimas en las que se logró la clasificación.

Su padre cuenta que en Guadalajara, una pistola se rompió y quedó por fuera; en los Panamericanos de Lima también se frustró por la misma falla de la pistola, que fue comprada por allá en el 2004. Sin embargo, la fe está intacta y confía plenamente en una buena actuación de su hijo.

“Yo creo que esta vez se le van a dar las cosas. En pandemia, en mayo, realizó un excelente trabajo. Confiamos en que va a estar bien, pero no solo es lo que puede hacer en Tokio, porque él puede tener otra olimpiada y llegar hasta París 2023”.

Como padre conoce muy bien las bondades personales de Bernardo Julián; es su entrenador y su amigo, por eso dice que lo acompañará virtualmente desde Colombia, conoce plenamente, cuáles son los momentos de los consejos, de los regaños o el momento de la palmadita. Cuando se le pregunta cuál es su consejo para enfrentar este reto es muy contundente: “Que se olvide de la presión que generan unos Olímpicos y que lo tome con la confianza de un campeonato. Disfrute, hágalo bien, gócelo. Dedíquese a hacerlo bien, que los resultados se van a dar.

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