{"id":17747,"date":"2022-02-08T05:23:23","date_gmt":"2022-02-08T10:23:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.olimpicocol.co\/?p=17747"},"modified":"2022-02-08T05:23:25","modified_gmt":"2022-02-08T10:23:25","slug":"historias-el-atleta-maldito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/historias-el-atleta-maldito\/","title":{"rendered":"Historias.\u00a0El Atleta Maldito"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>El samario Zadoc Guardiola fue un excepcional corredor de vallas, tal vez igual o mejor que Jaime Aparicio Rodewalt, el primer campe\u00f3n panamericano colombiano, en 1951, con quien coincidi\u00f3 en su carrera. Sin embargo, su disipada vida lo malogr\u00f3 como deportista y como persona.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/El-Espectador.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17748\" width=\"565\" height=\"489\" srcset=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/El-Espectador.jpeg 404w, https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/El-Espectador-300x260.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 565px) 100vw, 565px\" \/><figcaption><strong>Zadoc Guadiola y Jaime Aparicio. Foto El Espectador.<\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Por Alberto Galvis Ram\u00edrez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Director de la Revista Ol\u00edmpica del Comit\u00e9 Ol\u00edmpico Colombiano y secretario de la Academia Ol\u00edmpica Colombiana.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo conoci\u00f3 la calidad del vallista vallecaucano Jaime Aparicio Rodewalt, primer campe\u00f3n colombiano de Juegos Panamericanos, en 1951. Y supo tambi\u00e9n que sus capacidades eran el resultado no de unas condiciones naturales (inclusive era bajo de estatura y con deficiencias t\u00e9cnicas, como atacar la valla con la pierna derecha), sino de la disciplina y el sacrificio de su juventud y de su tiempo de descanso. Fue, sin duda, un modelo de deportista y de ser humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Paralelo a su vida ejemplar existi\u00f3 otra, que podr\u00eda ser considerada su sombra negra: la del samario Zadoc Guardiola, vallista como \u00e9l, que ten\u00eda excepcionales condiciones naturales que, en teor\u00eda, lo hac\u00edan superior a Aparicio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, sus historias fueron bien diferentes, porque mientras Aparicio llevaba una vida sana y entregada meticulosamente a sus entrenamientos y participaciones, Guardiola ten\u00eda el atletismo en un segundo plano, despu\u00e9s de la diversi\u00f3n y del alcohol.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Guardiola fue un drama durante su fugaz paso por los estadios de Colombia y de Am\u00e9rica, m\u00e1s de car\u00e1cter social que deportivo. Extra\u00eddo de la calle samaria, Guardiola se encontr\u00f3 por accidente con el atletismo, en una de las carreras de los intercambios samario\u2011barranquilleros, anteriores a 1950.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1953, con 20 a\u00f1os de edad, venci\u00f3 en Cali a Jaime Aparicio, cuando este se encontraba en la cima de su carrera y ostentaba el t\u00edtulo de campe\u00f3n panamericano y uno de los mejores corredores de 400 con vallas del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese fue el primer golpe de alerta que dio este superdotado del atletismo, quien, sin embargo, no pod\u00eda separar el deporte del vicio que lo persigui\u00f3 hasta la muerte, el licor, ni siquiera en la v\u00edspera de las competencias.<\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente una de las m\u00e1s importantes victorias sobre Jaime Aparicio la logr\u00f3&nbsp;<em>Calilla<\/em>&nbsp;-que fue su primer su apodo- a pesar de los efectos de un se\u00f1or guayabo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Guardiola gan\u00f3 la primera competencia nacional, a los 20 a\u00f1os, era viejo para el atletismo, no por edad, sino por el tiempo perdido en los oficios insanos. Ten\u00eda los resabios normales de todo muchacho formado sin educaci\u00f3n y sin noci\u00f3n t\u00e9cnica alguna en el deporte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl caso de Guardiola tiene una palpitante actualidad. Naci\u00f3 con dotes excepcionales, de talla mundial. Pero es triste saber que el Estado colombiano lo condujo, por su abandono, al fracaso total como deportista y como persona\u201d, dijo el t\u00e9cnico Carlos \u00c1vila, en julio de 1980, poco despu\u00e9s del fallecimiento de Guardiola, bautizado tambi\u00e9n como&nbsp;<em>El atleta maldito<\/em>, por su vida disipada.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e1s positiva semblanza rel\u00e1mpago de este hombre la dio Campo El\u00edas Guti\u00e9rrez, uno de los cinco atletas pioneros de Colombia en los Juegos Ol\u00edmpicos (los de Berl\u00edn, en 1936), y padre de una generaci\u00f3n de atletas y tambi\u00e9n del beisbolista Joaqu\u00edn Guti\u00e9rrez: \u201cEs lo m\u00e1s grande que ha dado Colombia. No exagero si digo que Owens podr\u00eda haber sido inferior en sus cualidades naturales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Guardiola fue un inestable emocional. Uno de sus \u00faltimos empleos lo ejerci\u00f3 en Cali, al final de su carrera, llevado por su m\u00e1s ac\u00e9rrimo rival deportivo, Jaime Aparicio, en ese entonces secretario de Obras P\u00fablicas del municipio, quien lo nombr\u00f3 inspector de Parques. De un momento a otro desapareci\u00f3 porque se aburri\u00f3, y le hac\u00eda falta el mar de Santa Marta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDespu\u00e9s permaneci\u00f3 una temporada en Medell\u00edn, bajo la custodia de Sebasti\u00e1n Popovic, pero tampoco resisti\u00f3 la lejan\u00eda de su tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Solitario, o con la \u00fanica compa\u00f1\u00eda del mar Caribe, muri\u00f3 alcoholizado, el 17 de julio de 1980.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El samario Zadoc Guardiola fue un excepcional corredor de vallas, tal vez igual o mejor que Jaime Aparicio Rodewalt, el primer campe\u00f3n panamericano colombiano, en 1951, con quien coincidi\u00f3 en su carrera. Sin embargo, su disipada vida lo malogr\u00f3 como deportista y como persona. 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