{"id":17451,"date":"2022-01-25T10:48:07","date_gmt":"2022-01-25T15:48:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.olimpicocol.co\/?p=17451"},"modified":"2022-01-25T10:48:34","modified_gmt":"2022-01-25T15:48:34","slug":"cronica-esta-pelea-se-la-dedico-a-ese-man-que-esta-ahi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/cronica-esta-pelea-se-la-dedico-a-ese-man-que-esta-ahi\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica. \u201cEsta pelea se la dedico a ese man que est\u00e1 ah\u00ed\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Antes del combate con Mimun Ben Al\u00ed, en 1963, Bernardo Caraballo quiso rendirle homenaje al presidente de Colombia, quien se hallaba en el <em>ring side<\/em>. \u201cEsta pelea, dijo, se la dedico al se\u00f1or Presidente de la Rep\u00fablica de Colombia, al doctor\u2026 al doctor\u2026 al doctor\u201d, y se le olvid\u00f3 el nombre del homenajeado. Agreg\u00f3: \u201chombe, al man ese que est\u00e1 ah\u00ed\u2026que es el presidente de todos los colombianos\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" width=\"496\" height=\"700\" src=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/El-Univerdsal.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17452\" srcset=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/El-Univerdsal.jpg 496w, https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/El-Univerdsal-213x300.jpg 213w\" sizes=\"(max-width: 496px) 100vw, 496px\" \/><figcaption><strong><em>Bernardo Caraballo, en los a\u00f1os sesenta del siglo XX, en Bogo<\/em><\/strong><em><strong>t\u00e1. Foto: El Universal de Cartagena.<\/strong><\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Por Fidel Leottau Bele\u00f1o<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Periodista de Visi\u00f3n del Deporte.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre se acaricia su crespa cabellera, casi totalmente blanca, lanza un suspiro y sonr\u00ede con nostalgia. A\u00fan alcanza a mostrar la dentadura perfecta que lo distingui\u00f3 siempre. Sabemos que el tema del boxeo le apasiona. Pero, al mismo tiempo, la melancol\u00eda le hace mover algunas fibras. Porque si algo se puede hablar de \u00e9l, de Bernardo Caraballo, de&nbsp;<em>El Beny,<\/em>&nbsp;es su pasi\u00f3n innegociable por el deporte que lo invisti\u00f3 de fama y le hizo recorrer el mundo a punta de fintas m\u00e1gicas y caricias con guantes que noqueaban rivales. Fintas m\u00e1gicas? \u00bfCaricias?. S\u00ed. No mal interprete nada. Porque&nbsp;<em>El Beny<\/em>&nbsp;demostr\u00f3 al mundo que el boxeo es una profesi\u00f3n de artistas. De bailarines con guantes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l sab\u00eda por qu\u00e9 a ese deporte se le llama el arte de fistiana. Y llenaba al rival de caricias: una a las falsas costillas, otra al h\u00edgado, otra al abdomen y una final al ment\u00f3n. El pincel enguantado variaba la forma de recorrido:&nbsp;<em>uppercuts<\/em>, ganchos, rectos y&nbsp;<em>swings<\/em>. Y tambi\u00e9n variaba la frecuencia: jabs r\u00e1pidos o lentos, combinaci\u00f3n de uno y dos, ripostes r\u00e1pidos. El adversario ca\u00eda, pero a pesar de que estaba vencido nunca se le ve\u00eda triste, era como si acabara de asistir a una exposici\u00f3n de arte, con la \u00fanica diferencia de que \u00e9l oficiaba como el lienzo sobre el cual se expon\u00eda.&nbsp;<em>El Beny<\/em>&nbsp;le daba la mano al ca\u00eddo, saludaba al p\u00fablico que lo aclamaba y enseguida abrazaba a sus inseparables Zunilda y Marelvis, su esposa y su hija.<\/p>\n\n\n\n<p>Y buscaba un micr\u00f3fono de reportero r\u00e1pidamente para dedicarle el triunfo a su madre Santos Rodr\u00edguez, a quien pocos minutos antes del combate, por otro micr\u00f3fono, le hab\u00eda pedido que encendiera una vela. Era en esos momentos cuando&nbsp;<em>El Beny<\/em>&nbsp;dejaba ver al buen hijo, al excelente esposo y al padre amoroso. Es decir, al ser humano que habita bajo la piel de gladiador. Al hombre de quien se habl\u00f3 m\u00e1s de lo que se sab\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El hombre detr\u00e1s del gladiador<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de su esposa Zunilda y de su hija Marelvis, as\u00ed como la evocaci\u00f3n permanente de su madre, manifiestan todo el amor que Bernardo Caraballo siente por su familia. \u00c9l sabe que el mayor porcentaje de su \u00e9xito como boxeador se debi\u00f3 al apoyo irrestricto que recibi\u00f3 de cada uno de sus miembros. Por eso, su esposa y su hija lo acompa\u00f1aban a todos sus combates; incluso, a los que efectuaba fuera de Colombia. De all\u00ed que recuerde con una alborozo casi infantil, los d\u00edas que comparti\u00f3 con ellas en hoteles de cinco estrellas del pa\u00eds y del exterior: \u201c\u00a1Aj\u00e1!, de manera que Zunilda se comi\u00f3 las verdes, \u00a1eche!, tambi\u00e9n ten\u00eda derecho a comerse las maduras\u201d sentencia&nbsp;<em>el Beny<\/em>, movido por el esp\u00edritu justiciero y agradecido de quien reconoce los esfuerzos y sacrificios de su compa\u00f1era incondicional. Tambi\u00e9n las im\u00e1genes de Caraballo subiendo al cuadril\u00e1tero con su hija en los brazos, son un recuerdo todav\u00eda fresco en la mente de muchos aficionados.<\/p>\n\n\n\n<p>La ni\u00f1a sub\u00eda con las mismas batas que sub\u00eda su padre. Con el mismo n\u00famero y color, aunque en miniatura. Cabe recordar aqu\u00ed, que una de las tantas peculiaridades de este boxeador era la gran cantidad de batas que utilizaba para subir al ring. Luego, se las iba quitando, una a una, al mismo tiempo que se las iba quitando a su hija, hasta que ambos quedaban con el torso desnudo. Pero la ni\u00f1a se bajaba, porque el padre ten\u00eda algo importante que hacer con ese se\u00f1or que est\u00e1 ah\u00ed al frente, con los guantes puestos. Con tama\u00f1a influencia, si Marelvis no fue pugilista se debi\u00f3 a que su padre, que vivi\u00f3 la experiencia de dar y recibir golpes, m\u00e1s lo primero que lo segundo, sab\u00eda que ese deporte no era apto para una mujer.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/El-Universal-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17453\" width=\"403\" height=\"606\" \/><figcaption><strong><em>Foto: El Universal, de Cartagena.<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>De Bocachica para el mundo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el ambiente caribe de la siempre agitada aldea de Bocachica, un ni\u00f1o habr\u00eda de ser el mejor regalo de a\u00f1o nuevo que jam\u00e1s haya recibido el hogar formado por Domingo Caraballo Guzm\u00e1n y Santos Rodr\u00edguez. Ese d\u00eda, 1\u00ba de enero de 1942, naci\u00f3 Bernardo, el s\u00e9ptimo de los once hijos que tuvo Domingo. Los primeros a\u00f1os de su vida, Bernardo los pas\u00f3 en su isla natal.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en 1950 la familia se traslad\u00f3 a Cartagena. Aqu\u00ed, en medio de las penurias que el buen destino le ofrece a sus elegidos, Beny vislumbraba un futuro promisorio que sacara a la familia de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica en la que viv\u00edan, mientras vend\u00eda caf\u00e9 y lustraba los zapatos a los se\u00f1ores elegantes venidos de Manga. Ya, por ese entonces, sab\u00eda la historia de muchos hombres que ganaron la gloria y noquearon la pobreza con los pu\u00f1os. A los diecis\u00e9is a\u00f1os comprendi\u00f3 lo irremediable: su vida y su futuro ten\u00edan que forj\u00e1rselos a punta de golpes. El coliseo del barrio de Manga fue el escenario inicial y m\u00e1gico tambi\u00e9n, porque un a\u00f1o m\u00e1s tarde el chileno Julio Carvajal, un artesano del boxeo que se dedicaba a descubrir y a pulir diamantes en bruto, lleg\u00f3 hasta el coliseo y encontr\u00f3 al adolescente bailoteando frente a un saco. Y le llam\u00f3 la atenci\u00f3n su estilo aguajero, pero elegante y, lo m\u00e1s importante en este deporte, efectivo. Carvajal supo desde aquel d\u00eda que el muchacho ten\u00eda un porvenir prometedor, porque adem\u00e1s de su calidad box\u00edstica ten\u00eda algo de lo que carec\u00edan los pugilistas de ese entonces en el pa\u00eds: carisma. As\u00ed comenz\u00f3 su dilatada carrera. En el a\u00f1o 1961, despu\u00e9s de realizar 61 peleas como aficionado, Bernardo Caraballo se enfrent\u00f3 a Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez, en lo que se convirti\u00f3 su salto al profesionalismo. Y aqu\u00ed empieza la leyenda, la misma que fue tejiendo a lo largo de 124 peleas profesionales, de las cuales s\u00f3lo perdi\u00f3 diez, dos de ellas por t\u00edtulo mundial y recibi\u00f3 \u00fanicamente cuatro nocauts, todo un r\u00e9cord, si se tiene en cuenta la calidad de los p\u00fagiles a los que se enfrent\u00f3. Tuvo encuentros duros, extenuantes, pero ninguno como el de la vez que se enfrent\u00f3 a \u00d1ato Marcel. \u00bf\u00d1ato? \u00bfc\u00f3mo era su nombre?, indagamos al&nbsp;<em>Beny<\/em>. \u201cAs\u00ed se llamaba, \u00d1ato. Ese no era su apodo, sino su nombre\u201d, nos dice con el rostro lleno de inusual seriedad. Fue la pelea m\u00e1s dura, todo un espect\u00e1culo de titanes:&nbsp;&nbsp;\u201cNos dimos hasta en la c\u00e9dula\u201d, recuerda&nbsp;<em>el Beny<\/em>&nbsp;y se toca inconscientemente su barbilla, como si estuviera recibiendo todav\u00eda los golpes de Marcel. Pero si el enfrentamiento con \u00d1ato Marcel fue el m\u00e1s duro no fue precisamente el mejor. Este sitial lo ocupa su combate con Masah\u00edto Harada, en Tokio, en junio de 1967. Fue una demostraci\u00f3n brillante de boxeo la que brind\u00f3 Caraballo entre los nipones y todo mundo lo dio como ganador y nuevo campe\u00f3n orbital. Perd\u00f3n, no todo el mundo: los jueces vieron ganar a Harada. Algunas semanas despu\u00e9s trajeron la cinta de la pelea y la proyectaron en el teatro Padilla. Los cartageneros pudieron comprobar, entonces, que el atraco en Tokio fue descaradamente evidente. Esa era la segunda ocasi\u00f3n en la que disputaba sin \u00e9xito un t\u00edtulo mundial. La primera fue el 27 de noviembre de 1964, cuando se enfrent\u00f3 al brasile\u00f1o Eder Jofre, en Bogot\u00e1. El fr\u00edo bogotano y el exceso de trabajo al que fue sometido para rebajarle un sobrepeso, facilitaron el trabajo del brasile\u00f1o que, en el s\u00e9ptimo asalto, le conect\u00f3 un golpe al h\u00edgado. Caraballo escuch\u00f3 el conteo sin reponerse y todos los colombianos, que miraban las incidencias en televisores a blanco y negro, sent\u00edan como si la paulatina y fat\u00eddica cuenta de diez tambi\u00e9n se\u00f1alara un nocaut en sus corazones. \u00c9stas, sin embargo, no fueron las \u00fanicas peleas memorables del&nbsp;<em>Beny<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron muchas, en muchos rincones del mundo y, como lo dice el record, con pocas derrotas. Desde Am\u00e9rica hasta el Lejano Oriente, Bernardo Caraballo despleg\u00f3 una imagen hechizante y victoriosa. Frente a sus pu\u00f1os cayeron hombres de todas las razas y tama\u00f1os, pero casi todos de un s\u00f3lo peso: gallos. \u00c9l, como esta ave majestuosa cant\u00f3 en patios ajenos y agit\u00f3 sus alas para celebrar los triunfos, un canto que se acab\u00f3 en el a\u00f1o 1977, despu\u00e9s de una pelea intrascendente en Santiago de Chile, con el local Astorga. Quiz\u00e1s como un mecanismo de defensa, para no recordar el momento triste de su despedida, la prodigiosa memoria de Caraballo, que recuerda todo con una precisi\u00f3n de relojero, le juega una mala pasada. De Astorga hoy s\u00f3lo recuerda su apellido, y hasta titubea para traerlo a sus labios.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Armando-Lopez-Buendia-y-los-deportes-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17454\" width=\"639\" height=\"336\" srcset=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Armando-Lopez-Buendia-y-los-deportes-1.jpeg 310w, https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Armando-Lopez-Buendia-y-los-deportes-1-300x158.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 639px) 100vw, 639px\" \/><figcaption><strong><em>Foto: Armando L\u00f3pez Buend\u00eda.<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>La magia del Benny<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bernardo Caraballo fue un boxeador singular. Nadie llen\u00f3 coliseos m\u00e1s que \u00e9l. Nadie arrastr\u00f3 tanto a los fan\u00e1ticos, ni los enloqueci\u00f3. Fue un \u201ccampe\u00f3n sin corona\u201d y, aunque esa frase es un lugar com\u00fan, a ninguno se ajusta tanto como a \u00e9l. Y, a pesar de que muchos intentaron quitarle ese sitial con la lengua, nadie pudo. No importaba que le achacaran borracheras, parrandas y hasta romances imaginarios: \u00e9l era el \u00eddolo, el campe\u00f3n indestronable en el coraz\u00f3n de la hinchada. \u00bfTragos? S\u00ed, pero mucho menos de los que se dijeron. Y, sobre todo, no mientras tuviera un compromiso deportivo por delante. Por lo menos, esa fue la ense\u00f1anza que le dej\u00f3 su pelea con Baldomiro Pinto, un brasile\u00f1o, en Barranquilla. \u201cYo deb\u00eda enfrentarme con Baldomiro Pinto, pero antes de la pelea me fui a visitar a mi compadre Chepe, y a m\u00ed como que se me olvid\u00f3 que iba a pelear y me puse a tomar. Y toma que toma. Bueno, como dos horas antes del combate me fueron a buscar:&nbsp;&nbsp;No friegue, Caraballo, est\u00e1s jodido, ponerte a tomar antes de la pelea. Y yo dije, para que no se enojaran: \u00a1Erda!, lo que pasa es que se me olvid\u00f3. Y me llevaron para el Coliseo Humberto Perea. Y la gente cuando me vio llegar empez\u00f3 a gritar \u2018\u00a1Caraballo, Caraballo!\u2019 y yo alzaba la mano para saludar, pero \u00a1qu\u00e9 va!, yo no ve\u00eda nada por la borrachera. Total, me metieron al camerino y all\u00ed me dorm\u00ed. Cuando despert\u00e9 ya ten\u00eda puestos los guantes, la pantaloneta y las botas. Ya estaba listo para pelear, y ni me di cuenta cuando me pusieron esas cosas. Yo recuerdo que sub\u00ed al ring y empec\u00e9 a brincotear, pero era de la pea. Le gan\u00e9 por decisi\u00f3n, pero le hab\u00eda dado una paliza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDespu\u00e9s, cuando bajaba del cuadril\u00e1tero, se me acerc\u00f3 un brasile\u00f1o, el m\u00e1nager de Baldomiro Pinto, y me dijo:- \u00a1Eso Caraballo!, eso es mucho, mucho condiciones. Y yo le respond\u00ed: -\u00bfCondiciones? \u00a1Si estoy en condiciones te lo mato! No ves que estoy borracho\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La espontaneidad como virtud<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se tiene un di\u00e1logo con Bernardo Caraballo y se escucha la ordenada y sabia forma como se expresa, hay que preguntarle, ineludiblemente, cu\u00e1l es su nivel acad\u00e9mico:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSegundo de primaria\u201d, responde \u00e9l, mientras levanta su frente, ya de por s\u00ed altiva. Alguien que no sepa lo que aprend\u00eda un estudiante de segundo de primaria en aquel tiempo, tal vez preguntar\u00eda: \u00bfY por qu\u00e9 te expresas tan bien?. \u201cEl roce, todo lo que aprend\u00ed despu\u00e9s fue por el roce. Esa es la impronta saludada y defendida por los amigos de Caraballo. Su sabidur\u00eda popular y la espontaneidad de su expresi\u00f3n, dif\u00edcilmente se puede aprender en un aula de estudio. El mism\u00edsimo Napole\u00f3n Perea Castro (q.e.p.d.), su amigo personal e inolvidable periodista radial, reconoc\u00eda en Caraballo a un hombre preocupado por los buenos modales: hablar, comer, vestir, caminar, boxear, tratar a las dem\u00e1s personas. Todo con decencia y respeto. Fue esa espontaneidad la que le impidi\u00f3 abochornarse la noche de 1963, cuando se enfrent\u00f3 a Mimun Ben Al\u00ed, en Bogot\u00e1. Antes del encuentro, el boxeador coste\u00f1o quiso rendirle homenaje al presidente de Colombia, quien sin saber gran cosa de boxeo se hallaba entre las personalidades acomodadas en ring side. \u201cEsta pelea se la dedico al se\u00f1or Presidente de la Rep\u00fablica de Colombia, al doctor\u2026al doctor\u2026al doctor\u201d, y se le olvid\u00f3 el nombre del homenajeado y lo se\u00f1alaba con el guante derecho como tratando de forzar el recuerdo. \u201cHombe, al man ese que est\u00e1 ah\u00ed\u2026que es el presidente de todos los colombianos\u201d. Diez d\u00edas m\u00e1s tarde, el presidente Guillermo Le\u00f3n Valencia lo llam\u00f3 al Palacio de Nari\u00f1o y alguien del gabinete le pregunt\u00f3, por qu\u00e9 le hab\u00eda dicho \u201cese man\u201d al primer mandatario. Caraballo le respondi\u00f3 con algo que S\u00f3crates Cruz, su manejador de siempre, le hab\u00eda ense\u00f1ado: \u201cMira la palabra \u2018man\u2019 no es nada malo, eso es \u2018hombre\u2019, en ingl\u00e9s. Claro,\u00a0<em>El Beny<\/em>, no comprend\u00eda el alcance de ser el presidente de un pa\u00eds, ni la carga despectiva en el alma andina de esa palabra anglosajona, y S\u00f3crates Cruz, le dijo, en broma, que si no ped\u00eda disculpas lo iban a suspender de por vida: \u201cHombe, qu\u00e9 suspender de por vida, ni qu\u00e9 suspender de por vida, no ves que yo soy el campe\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" width=\"950\" height=\"475\" src=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/61ea0557c082a.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17460\" srcset=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/61ea0557c082a.jpg 950w, https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/61ea0557c082a-300x150.jpg 300w, https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/61ea0557c082a-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 950px) 100vw, 950px\" \/><figcaption><strong><em>Con Zunilda, su esposa. Foto: El Tiempo.<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Cuando Bernardo Caraballo habla de Zunilda, lo hace con una admiraci\u00f3n inocultable. Con veneraci\u00f3n, para m\u00e1s se\u00f1as: \u201cYo no s\u00e9 que hubiese sido de m\u00ed, como boxeador o como hombre, si Zunilda no hubiese estado en mi vida. \u00bfSabes?, a pesar de estar metido en esto del boxeo, en donde a uno le llueven mujeres y le calientan el o\u00eddo, a m\u00ed jam\u00e1s se me pas\u00f3 por la mente dejarla por ninguna otra mujer, ni por una reina de belleza. Y de reinas de belleza sab\u00eda \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda que llegamos a su casa para realizar este reportaje, Zunilda estaba sentada frente a su m\u00e1quina de coser, tratando de aportar a la econom\u00eda familiar, mientras&nbsp;<em>Beny<\/em>&nbsp;atend\u00eda la cocina. \u201cSoy bueno para esto\u201d, dijo sin ning\u00fan rubor. Hay que ayudar a Zuni, porque una mano lava la otra. Y esa uni\u00f3n permanente les ha permitido gozar de cinco hijos, tres varones y dos hembras, y 16 nietos que se convierten en la mejor diversi\u00f3n dominical de los abuelos. S\u00f3lo uno de ellos, Bernardito, practic\u00f3 boxeo, pero Zunilda se opuso porque ya no estaba para colocar compresas de agua caliente y \u00e1rnica en los moretones de nadie. Los dem\u00e1s hicieron otras cosas. Sus hijos gemelos se inclinaron por el f\u00fatbol. Uno de ellos era arquero, pero imposible decir cu\u00e1l porque eran id\u00e9nticos. Y su otra hija Yulis del Socorro estudi\u00f3 econom\u00eda. Pero Caraballo no s\u00f3lo ha luchado para sacar a sus hijos y esposa adelante. Sus hermanos tambi\u00e9n gozaron de su bondad.<\/p>\n\n\n\n<p>Regal\u00f3 una casa a un hermano y otra a una hermana. Y colabor\u00f3 para que otros hermanos adelantaran estudios profesionales: Lisandro estudi\u00f3 ingenier\u00eda qu\u00edmica en Pereira; Domingo, idiomas en Medell\u00edn, y Juan, derecho. Esta solidaridad fraterna echa por tierra las especulaciones de que&nbsp;<em>Beny<\/em>&nbsp;prend\u00eda los cigarrillos con los billetes y que le cost\u00f3, incluso, un peque\u00f1o incidente con Napole\u00f3n Perea: \u201cYo estaba tomando donde Juancho Rubio, con unos amigos, y lleg\u00f3 Napo, recuerda. De pronto el hombre se acerca donde m\u00ed, indignado, y me tir\u00f3 una trompada. Yo la esquiv\u00e9 y \u00e9l me tir\u00f3 otra. Yo apenas le dec\u00eda, \u2018c\u00e1lmate, Napo, c\u00e1lmate\u2019. Al d\u00eda siguiente, Napole\u00f3n andaba con un pa\u00f1uelo en la cara y dec\u00eda que yo lo hab\u00eda levantado a golpes. Claro, \u00e9l estaba enojado porque yo dizque no ahorraba, sino que andaba emborrachando a mis amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso su mensaje es ese: \u201cLos j\u00f3venes no deben consumir drogas, porque eso adem\u00e1s de atentar contra su salud, atenta contra la estabilidad familiar y contra la dignidad de las personas. As\u00ed mismo, referirse a \u00e9l, es hablar de un hombre locuaz, pero sincero, halagador de las mujeres y fiel a una. De alguien que, en sus br\u00edos juveniles, se regodeaba en directo con las interpretaciones de Alci Acosta, Johnny Mor\u00e9, Orlando Contreras, Rolando La Serie y otros boleristas sobresalientes de este lado del mundo, en El Pr\u00edncipe, un cabaret de lujo en la zona de tolerancia de la vieja Cartagena, mientras\u00a0<em>La Campeona<\/em>, una memorable mujer, famosa entre los bohemios de la ciudad, bamboleaba sus descomunales caderas por entre las mesas. En fin, hablar de Bernardo Caraballo es reconocer al hombre espont\u00e1neo que no tuvo verg\u00fcenza de pedir una cuchara en un restaurante de Pek\u00edn, porque no sab\u00eda usar los palillos cantoneses, y como nadie le atendi\u00f3 la solicitud, entr\u00f3 personalmente a la cocina y cogi\u00f3 el providencial utensilio.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Caracol.com_.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17456\" width=\"652\" height=\"378\" \/><figcaption><strong><em>Coliseo Bernardo Caraballo, en Cartagena. Foto: Caracol.com<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>Dice: \u201cVali\u00f3 la pena aguantar golpes para que la gente lo quiera a uno y lo recuerde. Vea que en vida me rindieron el homenaje de colocar mi nombre al coliseo. Los homenajes deben rendirse en vida para que la persona muera feliz. Por eso no me arrepiento del boxeo. Es m\u00e1s, si naciera de nuevo, otra vez ser\u00eda boxeador, ser\u00eda lo que he sido siempre, s\u00f3lo con una diferencia, esta vez s\u00ed ser\u00eda campe\u00f3n mundial\u201d.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes del combate con Mimun Ben Al\u00ed, en 1963, Bernardo Caraballo quiso rendirle homenaje al presidente de Colombia, quien se hallaba en el ring side. \u201cEsta pelea, dijo, se la dedico al se\u00f1or Presidente de la Rep\u00fablica de Colombia, al doctor\u2026 al doctor\u2026 al doctor\u201d, y se le olvid\u00f3 el nombre del homenajeado. 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