{"id":16923,"date":"2021-11-16T12:07:58","date_gmt":"2021-11-16T17:07:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.olimpicocol.co\/?p=16923"},"modified":"2021-11-18T08:14:13","modified_gmt":"2021-11-18T13:14:13","slug":"filosofia-fugaz-instante-de-la-existencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/filosofia-fugaz-instante-de-la-existencia\/","title":{"rendered":"Filosof\u00eda. Fugaz instante de la existencia"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Resumen.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Puede afirmarse que la esgrima es en s\u00ed un gran escenario en el cual cada personaje representa a cabalidad el papel que le ha correspondido, pero es de anotar que todos ellos est\u00e1n inscritos en un sistema que opera con una simbolog\u00eda expresa y determinante que atrapa desde sus inicios al principiante llev\u00e1ndole a entender las exigencias de un mundo que tiene sus propios referentes y que frente a extra\u00f1os resulta ser de naturaleza esquiva.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Esgrima-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-16926\" srcset=\"https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Esgrima-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Esgrima-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Esgrima-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Esgrima.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption><strong><em>Foto: As.<\/em><\/strong><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>Fabio Alfredo Navarro Pasquali<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fil\u00f3sofo de la Universidad Nacional, Abogado de la Universidad Libre de Colombia, Especialista en Filosof\u00eda del Derecho y Teor\u00eda Jur\u00eddica de la Universidad Libre, Mag\u00edster en Historia de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha elaborado escritos y art\u00edculos como: Descartes y la Historia del Escepticismo; Deuda Externa Latinoamericana y Un Nuevo Orden Econ\u00f3mico; Aproximaci\u00f3n al sistema judicial 1823-1830. Continuidades y Rupturas; Corte Suprema de Justicia en la Rep\u00fablica liberal. Una Corte de Oro, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Palabras clave.&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esgrima, frase de armas, sable, florete, espada, en guardia, fondo, touche.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Introducci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ese gran sistema puede subdividirse en niveles que parten, porque no, del mundo fant\u00e1stico del ni\u00f1o o la ni\u00f1a que se acercan a la esgrima motivados por gestas y batallas de h\u00e9roes legendarios o m\u00edtico \u2013 legendarios que conquistaron a espada o sable en mano lejanas tierras o las profundidades del espacio en naves interplanetarias. Surgir\u00e1 entonces la imperiosa necesidad de comprender y manejar la extensa red de signos y se\u00f1ales, significados y significantes como los utilizados por competidores de alto nivel en su preparaci\u00f3n t\u00e9cnico \u2013 t\u00e1ctica y respondiendo al menor gesto del entrenador a velocidades cambiantes lo que de \u00e9l se espera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario se\u00f1alar que el esgrimista no s\u00f3lo debe estar en capacidad de reconocer ese complejo sistema de signos y se\u00f1ales cuando provienen de su entrenador, sino que en gran medida el \u00e9xito de su gesti\u00f3n estar\u00e1 determinado por la capacidad de interpretar y reconocer para en consecuencia adelantar sus reacciones en frente de los argumentos de su adversario en el justo momento de competencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Como cualquier reci\u00e9n nacido debe aprender a caminar y no de cualquier manera, sino atendiendo a un ritual b\u00e1sico que implica perfilarse en debida forma para evitar comprometer una mayor superficie de su cuerpo en combate. En ese mismo sentido sus desplazamientos, deben en lo posible, ser sim\u00e9tricos para un mejor manejo de las distancias, postura de los pies en una determinada angulaci\u00f3n. En general un gran conjunto de sutilezas que permiten un posicionamiento din\u00e1mico para el juego.<\/p>\n\n\n\n<p>Los niveles de conocimiento contin\u00faan aumentando hasta llegar a la exigencia misma de las armas y la mayor o menor posibilidad del deportista con respecto a cada una de ellas, determinando su real vocaci\u00f3n, habilidad y predilecci\u00f3n. En ese punto comienza todo un proceso dirigido \u00fanica y exclusivamente a comprender e internalizar las convenciones que regulan el ejercicio de cada una, en otras palabras, aprender a manejar el contexto situacional del juego seg\u00fan las diversas acciones propiciadas por el adversario o por \u00e9l mismo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un toque de distinci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un fin de semana cualquiera, cuando el d\u00eda apenas comienza y el com\u00fan de las personas bosteza a\u00fan entre sus s\u00e1banas, desde el fondo de una sala de esgrima se escucha un rugido mezcla de alegr\u00eda y desahogo. Es entonces cuando se comprende que una ilusi\u00f3n cayo abatida en tanto otra sigui\u00f3 avante el trasegar de las pistas. Eso es as\u00ed porque alguien no alcanz\u00f3 a descifrar la lucidez del adversario que en un instante transform\u00f3 la ausencia de la acci\u00f3n en vertiginosa y mortal flecha que cruzando los espacios vol\u00f3 hasta llegar al objetivo distante y el resultado \u201ctocado\u201d sin apelaci\u00f3n. Touche objetivo inmediato de quien pr\u00e1ctica la esgrima.<\/p>\n\n\n\n<p>A diario en distintas salas de esgrima se observa a j\u00f3venes deportistas intercambiando informaci\u00f3n con entrenadores que trasmiten t\u00e1cticas, estrategias y movimientos que los lleva a perfeccionar las acciones precisas en el momento indicado para&nbsp;&nbsp;&nbsp;obtener el punto necesario que consolide la victoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Touche o toque, se dijo en alguna oportunidad, \u201ces una dial\u00e9ctica letal que se\u00f1ala con su ejecuci\u00f3n insondables caminos a recorrer y todo ello en un claro \u2013 oscuro fugaz de la existencia.\u201d (F. Navarro) Y ello es as\u00ed porque la diferencia est\u00e1 en saber efectuar el toque en el instante claro y distinto que el oponente permite.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De alguna forma se recuerda al fil\u00f3sofo franc\u00e9s Rene Descartes quien escribi\u00f3 un tratado de esgrima y se bati\u00f3 en mortal combate de espada con marineros que pretend\u00edan asaltarlo. Claridad y distinci\u00f3n como elementos fundamentales en el pensamiento y quehacer de este fil\u00f3sofo para establecer la verdad, la evidencia y por supuesto la reconfiguraci\u00f3n del saber a partir de la certeza que de ese proceso se desprende. (cartesiana, 1996)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Caminos y confluencias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ambas opciones son caminos que se transitan acordes con el desarrollo de los acontecimientos, cada una de ellas llevando a distinto destino el paso de la oscuridad a la luz, est\u00e1 determinado por la obturaci\u00f3n de un interruptor o bot\u00f3n en espada y florete o el resplandeciente vuelo del sable veloz que intercepta el paso del oponente y sus intenciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A simple vista de profano no implica mayor interpretaci\u00f3n, pero en espada y florete habr\u00e1 necesidad de obturar el bot\u00f3n instalado en sus puntas muchas veces contra distintos adversarios para marcar la diferencia. En sable, el m\u00e1gico instante en el que el oponente no lo sabe, pero la luz que se enciende y las voces victoriosas ense\u00f1an la verdad inapelable, \u201ctocado\u201d.&nbsp;&nbsp;Al final el escenario se apaga y los protagonistas se pierdan por intrincadas callejuelas sinti\u00e9ndose llevados en m\u00e1gicos carruajes en compa\u00f1\u00eda de m\u00edticos dioses del lejano olimpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos argumentos encontrados puestos en escena es en \u00faltimas, la esencia de un combate de esgrima, pero no significa que la derrota de uno de ellos se constituya en la ca\u00edda definitiva del vencido pues las condiciones para su existencia no dependen de un triunfo, sino de la viabilidad de su ejecuci\u00f3n en el tiempo. Simplemente no se dieron las condiciones para lograr imponer tal criterio, si para el vencedor, pero tampoco significa la plena vigencia de sus argumentos pues en alguna parte alguien configura en el tiempo y el espacio condiciones para revocarlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esperar, atacar, contraatacar, ir atr\u00e1s o lanzarse en flecha son entre otras las razones de orden t\u00e9cnico que pueden asumirse para lograr dominar al adversario y dejar sin piso la teor\u00eda que sostiene su presencia en la pista, sin embargo, la esencia que nutre cualquier argumento expuesto en pista es la humildad del esgrimista que sabe que puede vencer m\u00e1s all\u00e1 de cualquier l\u00f3gica con la cual se le pretendan establecer limitaciones a la intuici\u00f3n que el tiempo transcurrido sobre pistas otorga.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada acci\u00f3n termina encasillada en lo que se ha denominado \u201cfrase de armas\u201d que es deducida por observaci\u00f3n directa del juez quien en \u00faltimas dice la ley, ejemplo sencillo de ello es la frase \u201cataque de la derecha contestaci\u00f3n de la izquierda\u201d, como es de entender el punto corresponde al tirador de la izquierda por cuanto de lo afirmado por el juez se colige que ese esgrimista par\u00f3 el ataque y lo contest\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte de la verbalizaci\u00f3n de las acciones las actuaciones del juez deben ir acompa\u00f1adas de una serie de se\u00f1ales que produce con sus brazos y manos haciendo evidente a terceros lejanos lo que est\u00e1 aconteciendo, todo ese procedimiento es necesario por cuanto la ulterior se\u00f1alizaci\u00f3n proveniente de las m\u00e1quinas puede llevar a error de interpretaci\u00f3n por parte de los observadores por ejemplo, si las dos luces se\u00f1alizadoras prenden simult\u00e1neamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una irreverente cortes\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Puede afirmarse que en una acci\u00f3n de esgrima se presenten dos y hasta tres niveles de interpretaci\u00f3n que van desde la acci\u00f3n propiamente deportiva a la decodificaci\u00f3n por v\u00eda de palabra judicativa o del juez y la se\u00f1alizaci\u00f3n de las acciones como fundamento de la decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La irreverencia de cortar el viento, el pasmoso contraataque o el m\u00e1gico salir tocando, todo ello en instantes, sin que medien palabras, buscando el toque o el punto decisivo aquel que lleva la brisa de alivio. Antes que la palabra germine, el gesto ha devenido acci\u00f3n como mil veces se entren\u00f3 con las sombras de la amada sala de esgrima, entonces un sable, florete o espada vuelan silenciosos hacia su destino y es ah\u00ed cuando una luz junto a una pista se abre camino para marcar la diferencia, todo ello en un instante, en un parpadeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, poderoso, rugiente, bravo, destemplado, masculino, femenino interrumpido, temeroso, prolongado, corto, de una vocal o de varias, como lo quieran, de todas maneras, el grito, es un sello que caracteriza a quien lo emite y por el cual le reconocen, pero que tambi\u00e9n permite conocer el rumbo de un combate.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen quienes de esto saben que es mejor no gritar porque ello puede significar una afrenta al adversario vencido, una burla, mala educaci\u00f3n, entre otras, de todas formas, el grito es mezcla de todas ellas, pero tiene su encanto sobre todo en una re\u00f1ida final victorioso, cara a cara con el adversario, con todo el respeto que se merece.<\/p>\n\n\n\n<p>Jean Baudrillard compara en su obra titulada&nbsp;<em>De la Seducci\u00f3n&nbsp;<\/em>a la mirada como arma aguda y centelleante en su movimiento tal cual el ataque en fondo en esgrima y manifiesta que es un instante indescriptible:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl adversario apenas se da cuenta del golpe, est\u00e1 tocado, si, pero tocado en un sitio completamente distinto al que \u00e9l cre\u00eda.\u201d (Baudrillard)&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es el instante de la m\u00e1xima irreverencia porque no solamente el adversario no alcanza a advertir lo que ha sucedido, sino que el fondo o cualquier acci\u00f3n de esgrima que conlleve la satisfacci\u00f3n del toque lleva impl\u00edcita la rebeld\u00eda que implica imponer el argumento que sustenta el ejecutante.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo planteado coloca al irreverente m\u00e1s all\u00e1 de cualquier tipo de condiciones limitantes o conceptos emitidos que pretendiesen someterlo o porque no, inculcarle falsos respetos que le reducen su potencial competitivo. No se trata de pasar por encima de la realidad en cuanto al an\u00e1lisis de las condiciones objetivas que rodean cualquier competencia, por el contrario, entendidas todas ellas y tomadas las debidas precauciones, se debe mantener la irreverencia entendida como fe puesta en el propio entrenamiento. No crear ni creer en \u00eddolos pues en caso de perder seguir\u00e1n estando ah\u00ed como acicate de futuras rondas y si se les gana respetarles su historia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cartesiana, N. d. (02 de Marzo de 1996).&nbsp;<em>El pa\u00eds.com.<\/em>&nbsp;Obtenido de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais-com.cdn.ampproject.org\/v\/s\/elpais.com\/diario\/1996\/03\/02\/opinion\/825721209_850215.html?amp_js_v=a6&amp;amp_gsa=1&amp;outputType=amp&amp;usqp=mq331AQKKAFQArABIIACAw%3D%3D#aoh=16363063438610&amp;referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com&amp;amp_tf=De%20%251%24s&amp;ampsh\">https:\/\/elpais-com.cdn.ampproject.org\/v\/s\/elpais.com\/diario\/1996\/03\/02\/opinion\/825721209_850215.html?amp_js_v=a6&amp;amp_gsa=1&amp;outputType=amp&amp;usqp=mq331AQKKAFQArABIIACAw%3D%3D#aoh=16363063438610&amp;referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.com&amp;amp_tf=De%20%251%24s&amp;ampsh<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Baudrillard, J. (s.f.).&nbsp;<em>De la seducci\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen. 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