{"id":13494,"date":"2020-05-19T03:18:00","date_gmt":"2020-05-19T01:18:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.olimpicocol.co\/?p=13494"},"modified":"2021-06-04T03:46:46","modified_gmt":"2021-06-04T01:46:46","slug":"poesia-odio-al-deporte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.olimpicocol.co\/archivo\/poesia-odio-al-deporte\/","title":{"rendered":"Poes\u00eda. Odio al deporte"},"content":{"rendered":"\n<p>Con ocasi\u00f3n de los Juegos Ol\u00edmpicos de Estocolmo, en 1912, como parte de las actividades culturales, se program\u00f3 un concurso de poes\u00eda, abierto al p\u00fablico. Al final, un jurado calificador conformado para tal ocasi\u00f3n entreg\u00f3 la medalla de oro a la&nbsp;<em>Oda al Deporte<\/em>, que se present\u00f3 en Alemania y en Francia, de autor\u00eda de un poeta que utilizaba el seud\u00f3nimo de M.M. Georges Hohard y Et. M. Eschbach<strong><em>.&nbsp;<\/em><\/strong>Se descubrir\u00eda m\u00e1s tarde, con especial sorpresa, que con este nombre se escond\u00eda el Bar\u00f3n Pierre de Freddy, Bar\u00f3n de Coubertin, restaurador de los Juegos Ol\u00edmpicos y, en ese momento, presidente del Comit\u00e9 Ol\u00edmpico Internacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fue su poema:<\/p>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Oh Deporte, placer de los dioses, esencia de vida! Has aparecido de repente en medio del claro gris donde se agita la labor ingrata de la existencia moderna, como un mensaje radiante de \u00e9pocas pasadas, de aquellas \u00e9pocas cuando la humanidad sonre\u00eda. Y sobre la cima de los montes destella un resplandor de la aurora, cuyos rayos de luz salpican el suelo de los oquedales sombr\u00edos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Oh Deporte, t\u00fa eres la Belleza! Eres el arquitecto de este edificio que es el cuerpo humano y que puedes convertirse en algo abyecto o sublime dependiendo de si es degradado por las viles pasiones o si es cultivado por el esfuerzo. No existe belleza sin equilibrio y proporci\u00f3n, y eres el maestro incomparable de una y otra pues engendran armon\u00eda, ritmas los movimientos, aligeras las fuerzas y fortaleces lo que es ligero.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Oh Deporte, t\u00fa eres la Justicia! La equidad perfecta, perseguida pen vano por los hombres en sus instituciones sociales, se instala por iniciativa propia en ti. Nadie ser\u00eda capaz de superar ni un mil\u00edmetro la altura que pude saltar ni de un segundo el tiempo que puede correr. Sus fuerzas f\u00edsicas y morales combinadas son las \u00fanicas que determinan el l\u00edmite de su \u00e9xito.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Oh Deporte, t\u00fa eres la Audacia! Todo el sentido del esfuerzo muscular se resume en una palabra clave: Atreverse. \u00bfDe qu\u00e9 sirve los m\u00fasculos, de qu\u00e9 sirve sentirse \u00e1gil y fuerte, de qu\u00e9 sirve cultivar la agilidad y la fuerza si n es para atreverse? Pero la audacia que inspiras no tiene nada de la temeridad del aventurero que lo juega todo al azar. Se trata de una audacia prudente y meditada.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Oh Deporte, t\u00fa eres el Honor! Los t\u00edtulos que confieren solo tienen valor si se adquieren con absoluta lealtad y perfecto desinter\u00e9s. Si alguien consigue enga\u00f1ar&nbsp; a sus compa\u00f1eros por cualquier m\u00e9todo inconfesable, sufrir\u00e1 las consecuencias en el fondo de su alma y teme el ep\u00edteto infamante que se asociar\u00e1 su nombre si se descubre la trampa de la que se ha beneficiado.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>VI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Oh Deporte, t\u00fa eres la Alegr\u00eda! A tu llamamiento la carne se anima y los ojos chispean,&nbsp; la sangre circula abundantemente a trav\u00e9s de las arterias. El horizonte de los pensamientos se purifica. Puedes incluso aportar un diversi\u00f3n saludable a la pena de quienes se ven sumergidos por la tristeza, mientras que permites a los que son felices que disfruten de la plenitud de la alegr\u00eda de vivir.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>VIII<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Oh Deporte, t\u00fa eres el Progreso! Para servirte es necesario que el hombre se perfeccione de cuerpo y alma. Le impones la observancia de una higiene superior y le exiges que se guarde de cualquier exceso. Le ense\u00f1as las sabias reglas que infundir\u00e1n a su esfuerzo la m\u00e1xima intensidad sin comprometer el equilibrio de la salud.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>IX&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Oh Deportes, t\u00fa eres la paz! Estableces relaciones amistosas entre los pueblos, acerc\u00e1ndolos en el culto de la fuerza controlada, organizada y due\u00f1a de s\u00ed misma. A trav\u00e9s de ti, la juventud del mundo aprende a respetarse y, de este modo, la diversidad de las virtudes nacionales se convierte en fuente de na emulaci\u00f3n generosa y pac\u00edfica.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con ocasi\u00f3n de los Juegos Ol\u00edmpicos de Estocolmo, en 1912, como parte de las actividades culturales, se program\u00f3 un concurso de poes\u00eda, abierto al p\u00fablico. 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