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Amenazas 2. Las apuestas

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Este es el segundo mensaje dirigido a nuestros jóvenes atletas, para que conozcan las grandes amenazas y flagelos del deporte moderno de altos logros y estén preparados para rechazarlos con la misma voluntad que te sobra para buscar la victoria.

Apreciado atleta: 

Desde que apareció el dinero en el mundo, todos han querido tenerlo. Algunos buscan ganarlo mediante formas ilegales, que les permiten hacer fortuna de forma rápida y fácil. Lamentablemente para nuestro amado deporte, esas personas usan muchas de las disciplinas deportivas más famosas, como el fútbol, el ciclismo, el atletismo y el tenis, para hacer apuestas.

Estos peligros hemos considerado muy importante que los conozcas, porque es posible que un día alguien se te acerque a ofrecerte un dinerito por hacer una falta o por ganar o perder un partido… Ahí es cuando tus valores saldrán a defender tu honor, tu honestidad y tu dignidad. Tendrás que recurrir a la virtud de la fortaleza, para defender tu deporte. Sí, porque el dinero también es fuente de muchas expresiones nocivas de nuestra humanidad y pervierte igualmente el deporte.

Las apuestas pueden ser un foco de infección para el mundo del deporte. No son un negocio que apareció recientemente. Se habla de apuestas en La Eneida, de Virgilio, escrita en el siglo I a.C. 

Ya en los inicios de los Juegos Olímpicos, en la Grecia antigua se realizaban apuestas por los ganadores de las diferentes modalidades deportivas.

Este negocio ha potenciado sus utilidades, por las posibilidades modernas de la digitalización, lo que le ha permitido expandirse en todos los países del mundo. En los medios de comunicación hay publicidad permanente, que invita a las apuestas deportivas de todo género, especialmente en el fútbol.

El deporte, que implica valores y educación, no parece estar obligado a ocupar un espacio, dentro de este mundo de juegos de azar y de enriquecimiento con el dinero de apuestas a sus resultados. 

Las casas de apuestas, cada vez más grandes y en mayor número, son una amenaza contra el juego limpio, que debe estar alejado de las presiones que imponen las grandes cantidades de dinero en juego, en las competencias deportivas. 

Los valores olímpicos del respeto, la excelencia y la amistad, así como otros que conlleva la actividad deportiva, como el trabajo en equipo y el juego limpio, no tienen nada en común con otras actividades propias de los juegos de azar. 

En algo tan puro, como el deporte: ¡no se pueden alterar los resultados! Ganar con trampas es perder de manera vergonzosa, porque llevarás en tu corazón por siempre el estigma de haber sido un falso campeón. Tu corazón aún está limpio de toda contaminación y así debe permanecer siempre, tanto en tus actividades deportivas, como en tu vida.

¡Juego Limpio …ante todo!

Próxima edición: la violencia.

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